Mentes sin amarras es un blog que nace de la búsqueda de la creatividad y del deseo de no dejar perder aquellas ideas que tocan de vez en cuando la mente y se van debido a la falta de un lugar para quedarse. Mentes sin amarras es el lugar para cualquier idea, pensamiento o escrito que ronde por ahí en las mentes de los autores.

viernes, 4 de noviembre de 2011

La versión bizarra de caperucita.




Tyler me dice que no sabe decidirse si Natalia es hombre, mujer, cocodrilo o hipopótamo.


Les dejo la banda sonora de caperucita
alice practice by crystal castles, la metalera recién levantada después de haber tenido una brutal orgía con tres punkeros
http://www.youtube.com/watch?v=7iTC0B0yByM
Fin.

jueves, 3 de noviembre de 2011

(la imagen NO es mia, pero no quería retrasar mas esta publicación)


Se que los humanos siempre han tenido ese maldito deseo de ser dioses capaces de crear vida artificial. Cuando salgo a la calle y miro a mi alrededor pienso: ¡felicidades, lo han logrado!

Vivo en estas calles plagadas de estos asquerosos seres rellenos de cables y circuitos a los que he decidido llamar voids. Debo aceptar que los humanos hemos creado seres mentalmente superiores, sensiblemente inferiores y físicamente… casi idénticos a nosotros. Seres que caminan como humanos, se ven como humanos, hablan como humanos e incluso tienen la capacidad de guardar en sus avanzadas memorias cada experiencia, cada palabra, cada rostro, cada operación matemática, todo, absolutamente todo.

En cuanto a su apariencia externa puedo decir que son perfectos, como nosotros, pero hay algo que los científicos nunca pudieron lograr, y fue hacer que sus ojos se vieran como los nuestros.

Desde pequeña me suceden dos cosas. Una de ellas es el hecho de que me sentía fascinada por los ojos oscuros, me quedaba absorta inmiscuyendo en las profundidades de esa alma oscura y misteriosa tratando de descubrir los enigmas y los miedos que se escondían en las entrañas de esa persona a través de sus ojos sombríos, donde otros simplemente veían una barrera impenetrable en la que solo eran capaces de ver su propio reflejo. La otra es que siempre escuché que la gente decía que los ojos son el reflejo del alma, pero esta frase solo comenzó a tener un verdadero sentido en el momento en el que estos seres aparecieron, ya que es la mas perfecta explicación de los imperturbables y asquerosamente misteriosos ojos blancos de los voids. Esos ojos que por más que los científicos intentaban que fueran verde esmeralda, azul turquesa o marrón, tarde o temprano, sin ninguna explicación se volvían blancos.

Y así, día tras día salgo a las calles y escucho a las personas que sienten envidia de estos seres, pero se que en el fondo, entre esa maraña de cables, son los voids quienes tienen envidia de nosotros, envidia porque no pueden sentir el aire fresco, el olor del pan recién horneado, el sabor del chocolate, el tacto del algodón, no pueden amar, odiar, respirar, sentir, vivir, morir. Pero sobre todo, envidia de mis ojos negros y mi alma inquieta.

viernes, 28 de octubre de 2011

Mi perroidre y yo su humanoide.



Recomendación: leer primero: "dejó de ser humano, dejó de sentirse autopista"

Narrado por él, parte II:

Mi nombre es Autopista 34, aunque de Autopista ya no me queda nada.

He vivido dos momentos realmente tristes en mi vida:

El primero, cuando creí que me iba a morir dejando solo a mi pobre perro.
El segundo, cuando creí que me iba a quedar solo sin mi lindo perro.

De la primera no hay mucho qué decir:
Un accidente que casi acaba conmigo, digo casi, porque parcialmente logró acabarme, mi cuerpo no quedó sirviendo para nada, tuvieron que reconstruirlo, jugaron a ser Dios, y soy más un frankenstein que un humano propiamente hablando, con la diferencia que en vez de estar muerto y traerme a la vida, yo hice el ciclo completo, nací, crecí, morí y volví, con partes que no son de humano, pero volví, no hay Jesus resucitando que valga en esta historia. Jesús! Si me estás escuchando, déjame decirte que yo soy la verdadera resurrección, tú, un simple aficionado.

De la segunda puedo contar:
Tenía un perro, siempre cuidó de mí, fue un buen amigo. He aquí su historia: Habíamos ido de vacaciones a Londres, nos habíamos hospedado en un pequeño hostal cerca a la estación East Putney, un hostal que colindaba con el Thames river , bastante acogedor. Para ese entonces, yo ya era esta vaina mitad hombre, mitad robot, mitad mierda.

Eran los primeros días de primavera, el final del invierno, habíamos estado siendo azotados por unas temperaturas increíblemente bajas, para los que creen que no siento, les confieso que están equivocados, han instalado tan poderosos sensores de reconocimiento de sensaciones en mi cuerpo, que he terminado por ser más sensible que cualquier humano, oso o elefante que habite en este mundo.

Tenía que estar abrigado de más todo el tiempo, y me resultaba casi imposible el caminar rápido.

Lonchera, mi perro, era mi compañía de todos los días, y fue la única razón, por la que decidí que valía la pena seguir viviendo después del accidente, a él tengo que agradecerle tantos momentos de compañía, y sé que no habla pero con sus miradas y abrazos me dice más que cualquier humano.

Llámame misántropo si quieres, pero para mí, tiene más importancia la vida de un animalito que a diferencia de un humano, no es capaz de expresarse.

Tampoco voy a decir que Hitler es mi héroe, porque no me va nada que sea relacionado con sufrimiento, maltrato o abusos de poder.

Eran las ocho de la noche y ya el sol se había marchado, Lonchera, iba bien abrigado, estaba jugando con él, lanzaba su pelota, le encantaba ese juego, en uno de los lanzamientos no me había percatado de lo cerca que estábamos del Thames River y la lancé muy fuerte, el rio estaba aún congelado pero el hielo había comenzado a fracturarse por la entrada de la primavera, Lonchera corrió por su pelota, estaba demasiado contento como para darse cuenta del lugar a donde se dirigía. Recogió su pelota y justo cuando estaba a punto de devolverse, el suelo congelado encima del rio se fracturó, lo dejó aislado, sabía que no podía moverse, su instinto se lo decía.

Entre en pánico, grité, aullé, e incluso hice como una oveja –así hago cuando tengo miedo- llamé a la policía, a los bomberos, llamé a la fuerza armada, llamé a todo el mundo, me llamé a mi mismo, nadie me quería o me podía ayudar, para mí, en ese momento era lo mismo.

El hielo se resquebrajó más, y yo sabía que no podía perder a mi amigo, sabía que tenía que hacer algo y tenía que ser inmediato, y sabía que una vez bajo el agua, era cuestión de dos minutos antes de morir a causa de la hipotermia, la gruesa capa de hielo que hubo en el invierno, se hacía más delgada a medida que se alejaba de la orilla.

Me quité las chaquetas, los buzos, me quedé en ropa interior, me recosté sobre la delgada capa de hielo para distribuir mi peso por toda el área, sabía que si lograba llegar allí, cerca de él, todo estaría bien, comencé a arrastrarme, suavemente, despacio, intentando mantener la calma, sabía que cualquier acción abrupta podía desembocar en un desastre.

Había un corrillo de personas observándolo todo, no entendía como nadie se tomaba la molestia de ayudarme, el hielo comenzó a rasguñar en mi cuerpo la delgada capa de piel que separaba el exterior de mi sangre, de mis fluidos: gasolina, veneno, lo que fuera que corriera por dentro.

La maniobra ya iba por los dos minutos, ya faltaba poco para llegar, sabía que Lonchera iba a estar bien una vez lo alcanzara, la capa de hielo se resquebrajó por completo en la parte donde estaba Lonchera y lonchera se hundió, desapareció bajo el hielo.

Hasta ese momento no sabía cuál era el significado de la palabra eternidad, la sensación de desasosiego, de soledad, de tristeza que sentí en esos segundos siguientes al hundimiento de Lonchera, fue infinita. Sentí como su vida marchaba ante mis ojos y yo no podía hacer nada para salvarlo, me sentí indefenso, me volví a sentir frágil, me sentí abandonado, sin ningún propósito en la vida. Me sentí impotente y rompí en llanto.

Los bomberos acudieron a mi llamado, no sé cómo, ni cuándo pero allí estaban, todo el tiempo habían estado allí, intentando ayudar. Bajando en dirección de la corriente, está el puente Vauxhall donde el flujo del rio se estrecha, los bomberos habían pensado más rápido que la muerte, estaban allí, dispuestos a rescartar a mi linda Lonchera. Y la buena noticia es que lo salvaron. Al igual que a mí, que también me rescataron.

Pero mi pobre Lonchera había tragado agua, y había estado expuesto al frio glacial de aquel rio durante mucho tiempo, estaba inconsciente, lo llevaron a una veterinaria, lo entraron por urgencias, el médico dijo que haría todo lo posible por salvarlo, yo le dije que no importaba lo que costara, que hiciera todo lo que estuviera en sus manos, practicó primeros auxilios, lo entubó, y de lo que sigue, no tengo recuerdos porque de tanta adrenalina y de tantas emociones fuertes me desmayé.

Cuando desperté, estaba en la sala de espera, habían pasado cinco horas, y el médico se acercó, me dio una mirada pesimista y yo esperé lo peor. Me dijo que lo habían salvado, que habían logrado devolverlo, pero que Lonchera ya no seguiría siendo Lonchera, que le tomaría tiempo volver a ser el mismo y tal vez no lo consiguiera, me dijo que estaba en cuidados intensivos, que estaba delicado pero estable, que habían hecho un proceso quirúrgico bastante complejo, pero que se resumía básicamente en que ya no tenía sistema respiratorio de perro, me habló de máquinas, me habló de procesos, en realidad no me importaba nada de eso, lo único que me importaba era que mi Lonchera continuara vivo.

Fueron tiempos duros, estuve en Londres por tres meses, todo el tiempo la pasaba con mi lonchera, un día me pegó un susto de muerte cuando dejó de respirar durante unos segundos, el doctor me dijo que tenía apneas.

Lo importante era que se recuperaba despacio pero satisfactoriamente.

Mejoró lo suficiente como para llevarlo a casa, él estaba cansado, y yo no lo ponía a hacer mayores esfuerzos, fue imposible lograr que en el vuelo me dejaron llevarlo arriba con la demás tripulación, por más que traté de expresar la situación me dijeron que no era permitido, que era políticas de la empresa, así que terminé por decirles que en caso tal que el no podía viajar conmigo arriba, tal vez yo podría viajar con él abajo, en las bodegas, y me concedieron el permiso.

Llegamos a casa, fueron otros cinco meses difíciles, tuve que conseguir quien lo cuidara, tenía que trabajar, y llamaba mil veces al día para preguntar como estaba, ese perro que ya no era perro, era la razón de mi mejor amigo.

Lonchera terminó de recuperarse, volví a salir a dar paseos con él. Ya no ronca, ni ladra, hace unos sonidos todos extraños, cambió. Pero la esencia de mi Lonchera sigue siendo la misma, me sigue dando abrazos.

Por eso, debido a esta historia, digo que tenía un perro, era un buen amigo, ahora tengo un perroidre que es mi mejor amigo.

Lonchera desde que lo conocía habí entrado a ocupar un lugar tan grande en mi corazón de humano que no es humano, ni autopista, y su compañía me hace muy muy feliz.

A la final cuando cuento esta historia con final feliz la gente me mira, se sonríe y entre bromas alguien una vez me dijo: "definitivamente las mascotas se parecen a su dueño”, y yo solté la carcajada, porque así es. Él mi perroidre y yo su humanoide.

Dejó de ser humano, dejó de sentirse autopista.

Nota: Pido disculpas por la falta de compromiso, ni siquiera la foto es mia.




Narrado por el perroidre, parte I:

Nací perro, o al menos eso fue lo que me dijeron, a mi la verdad, no me consta, tenía cuerpo de perro, eso si es verdad, digo tenía porque ya soy más como… Bueno no sabría con qué compararme.

Él nació humano, tampoco me consta, fue lo que me dijeron, pero cuando lo conocí, lo conocí humano, y efectivamente tenía cuerpo de humano. Se llama así mismo de muchas formas, a veces dice: “mucho gusto, disco compacto”, “mucho gusto, nevera”, “mucho gusto, sala comedor", “mucho gusto, sanitario corona”, pero la verdad es que se llama autopista 34.

Es mi esclavo, o mi amo, -no me va mucho eso de los roles-, pero tiendo a creer que es más un esclavo porque trabaja para darme comida, me saca todos los días, me consiente, me cuida, me cobija cuando me voy a dormir, en fin.

Entiendo su idioma, pero no lo hablo, tampoco es que me guste de a mucho.

Lo que si me gusta, y esto es completamente real, es abrazarlo, se preguntarán como hace un ¿perroidre para abrazar su esclavo? Bueno básicamente todo comienza por las miradas, yo lo miro, él me mira, luego le guiño el ojo, él me guiña el ojo, y en realidad todo se vuelve un juego, yo abro la boca, él abre la boca, yo pongo cara de serio, él pone cara de serio, y finalmente yo muevo la cola y el no mueve la cola, porque no tiene cola, entonces para intentar compensar el no poder mover su cola me abre los brazos como en señal de: "ven para acá" y yo entiendo que lo que se sigue es mi abrazo. Él me abraza, yo lo abrazo y a la final los dos terminamos a gusto y bien abrazados.

Dicen que no tiene sentimientos, pero eso es porque no lo conocen como yo lo conozco, o quizás solo tenga sentimientos para los perros y perroidres.

Físicamente no es igual al resto, su cambio es debido a un accidente. Nos habiamos ido de vacaciones. Él se había ido siendo humano. Se había ido a visitar a un amigo en Idaho, no era muy dado a las emociones fuertes, para se sincero era más bien aburrido.

Una vez estuvimos allí, su amigo Perry Michaels, había comenzado a insistir con la idea de que se diera el gusto de sentirse vivo, había comenzado a insistir con la idea de que practicaran base jumping desde el puente perrine allí, en Idaho.

Perry Michaels era un gringo de descendencia Irlandesa, y siempre había practicado los deportes extremos, había comenzado con sky diving y ahorita vivía su momento en el base jumping, convenció a Autopista 34 de que ya estaba lo suficientemente grande como para no haber vivido una sensación que lo llevara al extremo y que él no iba a permitir que partiera su tren sin haber vivido lo de la sensación extrema, en lo que a mi respecta Perry estaba loco.

Y así fue, allí estábamos, esperando que Autopista 34, se tirara del puente Perrine en Idaho, y lo hizo, se lanzó al vacío, y todo estuvo perfecto, el paracaídas abrió, él planeó, aterrizó. En la dirección contraria venía un conductor embriagado, venía fugado por haber atropellado una persona unos kilómetros atrás, venía descuidado, venía pensando en todo, venía pensando en nada, estaba distraído y arolló a Autopista 34.

Tuve un colapso, no sabía qué hacer, estaba desesperado, ladraba, aullaba, hacía incluso hasta como una gallina, -porque así era como se sentía-, una total y absoluta gallina, tenía susto, no lo voy a negar, sabía que si Autopista 34 moría, me tendría que ir a vivir a un lugar de acogida, sabía que si Autopista 34 moría, me iba a quedar con el corazón destrozado.

Lo llevamos a un hospital, Perry estaba en shock, tuve que manejar, entró por urgencias, no sé quien lo atendió, tampoco me importó, lo único que quería era que Autopista 34 continuara vivo.

No lo podían dejar morir, Autopista 34 era alguien importante, era presidente de gran parte del mercado bursátil. Yo estaba en shock, Perry estaba en shock, el mundo entero estaba en shock. Dijeron que lo podían salvar. Yo estaba a la expectativa, Perry estaba a la expectativa, el mundo entero estaba a la expectativa. Televisaron la cirugía, y se confundía la realidad con la ficción, la gente nunca antes había visto algo más intrigante, que despertara más ansias, que la cirugía a corazón abierto del presidente de gran parte del mercado bursátil. Era un momento en que la realidad superaba la ficción.

Tenía quebrados cien, de los doscientos huesos que tiene el esqueleto de un humano adulto. Tenía quebrado hasta el culo.

Mi Autopista 34 sobrevivió, el mundo entero aplaudió. Pero Autopista 34 dejó de sentirse humano, dejó de sentirse persona, dejó de sentirse frágil, Autopista 34 ese día dejó de sentirse autopista.

Estuvo en cama convaleciente, durante tres años, no le dolía el corazón, es que ya no tenía. No le dolían los pulmones, ni los cien huesos que se había quebrado, es que ya no los tenía, ni siquiera el culo le dolía, porque tampoco tenía.

Fueron tiempos duros, yo vivía sin abrazos, el estaba enyesado, no podía moverse, tuve que aprender a salir a pasearme solo, salía con collar, salía con la placa, y siempre salía con un paso apresurado, todo con el fin de que la gente creyera que mi mi Autopista, iba adelante.

Desde la cirugía ya han pasado varios años, mi esclavo, no es humano, eso está claro. Tampoco es autopista, pero aún así lo quiero y él me quiere a mí, yo soy su perroidre, y justo así es como me gusta.

lunes, 24 de octubre de 2011

Cuerpo frío.

A veces como que las neuronas se vuelven locas, hambrientas de serotonina y desconectan cualquier rastro de cinco sentidos que haya en mi alma, es que son tan impulsivas, que me hacen creer que el impulsivo soy yo.

La serotonina en exceso en este organismo tan líquido, está mal, mal porque me puede poner excesivamente bien o mal, me podría decir a mí mismo, sácame de esta realidad.
Es como que me miro al espejo, y no veo lo que quiero ver, cosa que cuando estoy en todos mis cinco sentidos no pasa, es decir, en el espejo siempre veo lo que quiero ver, quiero creérmelo y pues pasa que se hace realidad, la gente dice que soy como una cebolla, pero con millones de capas de ego, pues yo les digo que es verdad, porque yo entiendo por EGO, lograr lo que se me de la gana, y así es, tengo poderes, soy mágico, porque tengo todo lo que quiero, puede que a largo plazo, puede que se demore meses, pero cuando una idea se me mete a la cabeza NADIE, léase bien, nadie me la saca.
Pero eso no está del todo bien, una vez pensé “Coño, me va a decir que no”, adivinen, ¿qué dijo?.
Es por eso que cuando la gente me mire siempre va a haber una sonrisa en mi cara, por eso siempre le voy a ver el lado positivo a las cosas, por que cuando sale el lado negativo, puede ser MUY negativo, pero cuando sale el lado positivo, bendito sea yo entre los hombres.

Por ahí y la Serotonina en exceso sí es buena para mí, aunque siempre he dicho que los excesos son malos, este es bueno, no sé, por ahí y pienso muchas contradicciones, pero son mis contradicciones, son las mejores contradicciones.

Nota mental: Señor escritor, no se precipite nunca jamás, que casi pierde algo que no se consigue tan fácil.
Finalmente dejo lo que me inspiró a escribir esto. 

sábado, 22 de octubre de 2011

¿Y si Jairo no está?

Black to play.

Apareció una tarde cualquiera desenfundando un par de buenas jugadas en una reyerta que daría para más, por esos días iba con la idea de que para ser mejor en ese vicioso juego en blanco y negro, merecía la pena iniciar partidas por correspondencia. Pero para explicar esto tendré que remontarme unos meses antes. Andando por la blogsfera encontré un fabuloso jugador de ajedrez apodado Plumas envenenadas, que citaba a su vez un maestro Brasileño, quien enumeraba 7 principios para entrenarse en ajedrez, entre ellos el juego por correspondencia, sin embargo para explicar el porque andaba en una página  de ajedrez por correspondencia en Internet (donde hay millones de estos sitios) y en la cual me estaba batiendo a muerte con este nuevo contrincante, tendré que ir un poco más atrás: Meses antes había tenido un blog, en el cual había hablado de un viejo querido amigo, que había mostrado su alma ante mi y sin disimulos era claro en sus intenciones cuando nos enfrentábamos en el campo de batalla de un tablero de madera algo roído, era un mágico despertar encontrar a un amigo que mezclaba la poesía con la lucha mente a mente.

Entonces apareció un elogio de un desconocido en dicha entrada, quien además invitó a hacer parte de la página de su hijo en la que se jugaba ajedrez por correspondencia, dicha modalidad de juego consiste en hacer cada jugada en un máximo de 7 días, o una partida completa en 40 días, lo cual te permite masticar los movimientos de una manera interesante, entonces maestro brasilero + ganas de mejorar + método propuesto + invitación por amigo desconocido = Terminas probando de que se trata en la página de nuevo amigo.

Entonces llegados acá estoy luchando por la vida de mi ejercito ante un nuevo rival y aunque la guerra fue buena Caissa1 estuvo a mi favor y terminé ganando. Sorprendido entonces, Jairo mencionó que me había subestimado debido a que yo aparecía con muy mala clasificación en dicha página, entonces los encuentros fueron más complicados y a Jairo le tome afecto, le tomo afecto normalmente a las personas con las que comparto algo en la vida, en una ocasión me dijo que era escritor y que se había dado cuenta que también yo gustaba de el arte de escribir y me ofreció su sabiduría en el tema de escribir. Por mi parte yo percibí que en el último encuentro había una manera de ganar y que no era empate y prometí hacérsela llegar con mis comentarios, el tiempo pasó, me distraje en algo nuevo y le abandone, entregando mi rey en una partida en la que todavía había como luchar, entonces marche...

Y el tiempo pasó, no olvido mis promesas, mi idea es cumplirlas así sea  en el ultimo suspiro de mi vida, aunque  sea tarde, entonces cuando volví a la página, ya no encontré a Jario enfrentándose con nadie, descubrí que el tenia más de 60 años,continué allí a la espera de encontrar de nuevo a ese amigo que me ofreció una compañía cálida, su amistad y hallazgos en la vida.

Un día hice el análisis de la partida prometida y lo envié para que él lo viera, para que tuviera la alegría de aprender lo que en aquel encuentro se nos pasó a ambos y recordarle que este nuevo amigo no olvida.

Tiempo ha pasado ya y no hay respuesta...

Pero, ¿Y si Jairo ya no está? Entonces aquél email está en el buzón sin leer de ese amigo que me dejó el aguijón de la curiosidad por sus escritos, si él no está las piezas en la danza de aquella partida revividas para aprender algo nuevo pondrán en su rostro un dejo de tristeza al no encontrar esas manos que le dieron vida y un pasado diferente, si Jairo no está, hay un visitante en su blog sin saber que mi amigo ya no anima con sus palabras más historias fantásticas, sino está estará tavo enviando invitaciones que no serán respondidas...

Sino está, este escrito no dejará de ser triste.

Tavo.

 1. Caissa es la musa del ajedrez, yo busco su amor.

Blog recomendado: http://jairomae.blogspot.es/

viernes, 21 de octubre de 2011

la avispa soy yo y el gusano es el mundo.



Cierta chica había sido toda su vida, una vulva a la que le gustaban otras vulvas, desde que tenía uso de razón sabía que lo suyo no eran los hombres. De niña pedía muñecas pero no porque quisiera ser mamá, ¡no!, era porque le encantaba desvestirlas, era más bien como su forma de explorar ese mundo, practicaba con cada muñeca que tenía lo que años más tarde quería hacerle a mujeres de verdad.

Mariana había acabado de terminar con su novio, estaba vuelta mierda, pasaba las noche en vela llorando, comía chocolate, veía telenovelas, se sentía una ballena, se sentía triste, rota, loca pero sobre todo, se sentía demente, pero sobre todo, estaba vuelta mierda. Habían terminado porque su novio, el tal Eduardo había resultado ser gay.

Cierta chica estaba sola, se había dado cuenta que si sus amigas sufrían por sus novios, ella sufría por sus novias. La peor parte del embrollo era que ella, a diferencia de sus amigas, sufría por las novias que no tenía, que no conseguía, que le costaba conseguir.

Mariana recordaba una y otra vez –en cámara lenta- esas palabras cuando Eduardo le hacía semejante confesión. No sabía que le dolía más, si el hecho de que el hubiera resultado ser un "rarito" o que ella a la par se diera cuenta que era otra vagina con gusto por las vaginas.

Cierta chica ya tenía experiencia, tenía 24 y era una mujer de porte, ya había terminado su carrera universitaria y poseía todo lo que necesitaba, todo, menos amor. Era alta, siempre vestía faldas con blusas escotadas, zapatos de tacón y un tatuaje en su omoplato izquierdo de una avispa devorando un gusano, su significado cuando le preguntaban, decía: “la avispa soy yo y el gusano es el mundo”.

Mariana tenía un color de piel muy pálido, su padre era un finlandés que por azares del destino y una empresa en quiebra había terminado en el trópico. Su madre era un trigueña de ojos claros, pero a la final fueron los genes de su padre los que pesaron más y ella terminó siendo muy blanca, en el colegio siempre la llamaron la gringa.

Es curioso como obra el destino, es curiosa las marañas que envuelven la vida. No sabemos como pasa, no sabemos de que va pero así es, Dios o quien sea que los hace, los crea y ellos o ellas se unen.

Cierta chica había decidido entrar a esta página de chat por recomendación de una amiga suya, la verdad que había intentado tantas que ya no creía en ellas, pero muy dentro en su interior sentía que tal vez está podía ser diferente, por eso de que la esperanza es lo último que se pierde y entonces, había decidido intentarlo.

Mariana había tecleado en google: “conocer chicas + chat” y allí había venido a parar, una sala atestada de cientos de mujeres de aquella ciudad que compartían su misma afición: “el cine”

Una ventana emerge de la nada y comienza una conversación:

Morenita: No te conozco y no me importa, mi pretensión de momento es hablar con alguien.

Cierta chica: Mis más sinceras disculpas, de momento solo quiero escribir, nada de hablar, si te interesa con mucho gusto.

Morenita: Lo tomo, te cuento tengo veinte años pero si me preguntas cómo me siento con ello, te diría que quiero tener menos.

Cierta Chica: Dímelo a mi que ya llegó a mis treinta la próxima semana, bueno, no es verdad, estoy mintiendo, la verdad es que tengo treinta y cinco, bueno acabo de decir otra mentira, la verdad es que no quiero decir mi edad.

Morenita: ¡Ey chica!, no te preocupes, a mi ni siquiera me gusta decir mi nombre, cada día me llamo distinto, hoy por ejemplo me llamo Mariana, ¿por qué no jugamos?

Cierta Chica: ¿A qué?

Morenita: Yo te cuento cosas mias y vos me decís cosas tuyas, pero siempre las decimos de manera negativa si son afirmativas, y afirmativas cuando en realidad son negativas, ¿te parece?

Cierta Chica: c’est parfait! Comencemos por: no me gustan las mujeres.

Morenita: ¡Qué curioso!, a mi tampoco.

Cierta Chica: cuando no era niña, no me encerraba en mi cuarto y no me ponía ropa de mi hermanito.

Morenita: Soy super negra. Como del chocó.

Cierta Chica: Odio el cine, y amé sobremanera esa última película Colombiana que no está ahora en cartelera, ¿Cómo es que no se llama? ¡Ah si! El páramo, tienes que verla…. Es re-buena.

Morenita: Lo tendré presente para ir verla, créeme. ¡Ah!, Por cierto, también odio el cine, con toda mi alma.

Cierta Chica: Mi color favorito es el azul, y no me llamo Cierta Chica.

Morenita: Mi actriz favorita es Kristen Stewart, ella no es una perra y tiene tanto, tanto talento.

Cierta Chica: A mi mamá le gustan las mujeres.

Morenita: Odio los gatos.

Cierta Chica: El género del cine que más me gusta es el suspenso.

Morenita: El peor libro que me he leído recientemente se llama juegos del hambre.

Cierta Chica: No he hecho nunca una orgía.

Morenita: Una vez casi no hago parte de un trio.

Cierta Chica: Detesto el sexo fuerte.

Morenita: Cuando no veo Californication, no pienso que mi vida está inspirada en esa serie.

Cierta Chica: No eres para nada interesante, no me gustas, no quiero conocerte, no te agradezco en lo absoluto por que no eres diferente.

Morenita: Justo no estaba a punto de no decirte lo mismo. No quiero conocerte inmediatamente.

Cierta Chica: No está bien, No quiero verte hoy a las 7 de la noche en el restaurante de la main street.

Morenita: ¡tranquila! Allí no estaré, no muero de ganas de verte.

Cierta Chica: Bueno, no me tengo que ir, es que no quedé de encontrarme con alguien.

Morenita: ¡dale!, ¡Sin confianza!, ¡yo no te entiendo!

Cierta Chica: No ha sido un placer escribirme contigo.

Morenita: No digo lo mismo.

Cierta Chica: No nos vemos.

Morenita: No nos vemos.

Fin.

nadie es lo que aparenta

EL:

Comencé a hablar con ella hace unos dos meses y siento que cada vez que hablamos, aunque solo sea por medio de mensajes estoy mas seguro de que he encontrado en ella a alguien que me comprende y yo la comprendo a ella. Pero como en esta vida no hay nada perfecto… el único problema es que ella vive en otra ciudad. De lo contrario ya la hubiera invitado a salir desde el mismo instante en que la conocí.

Puedo decir con seguridad que ella es diferente al resto de putas que se andan vendiendo por internet calentando al primer aparecido en busca de una simple aventura.

¿Tienes hermanos?. – me dijo…no, me escribió ella un día mientras chateábamos

–si, una hermana menor, se llama Cameron. ¿y tu?

-no, soy hija única, pero me gustaría tener un hermano menor.

-créeme que si fuera como mi hermana preferirías ser hija única, ella simplemente me hace la vida imposible, no me hace caso, me hace enojar mucho, me lleva la contraria…no te imaginas. Me dice que soy un egoísta, envidioso e inútil. No se da cuenta que es ella la que nunca hace nada y quiere que yo haga todo.

- hay no, que mal, ojala tu hermana supiera valorar el gran hermano que tiene a su lado.

- si, trato de hacer todo lo posible para que ella me valore y me respete, pero con ella es imposible. Ahora tengo que ir a hacer algo de oficio. Espero volver a hablar pronto contigo, chao.

- que juicioso, claro que si, estaremos hablando, chao

ELLA:

- hay no, que mal, ojala tu hermana supiera valorar el gran hermano que tiene a su lado. (jajaja, no puedo creer que aun no sospeche de esta farsa. Sigue creyendo que soy la señorita perfecta)

- si, trato de hacer todo lo posible para que ella me valore y me respete, pero con ella es imposible. Ahora tengo que ir a hacer algo de oficio. Espero volver a hablar pronto contigo.

- que juicioso, claro que si, estaremos hablando, chao. (Maldito imbécil)

¡Cameron, va ya mismo a lavar la loza sucia!!! Escucho a mi hermano gritar desde el cuarto de al lado.

viernes, 14 de octubre de 2011

Luna


La vida, sin nombre, sin memoria, estaba sola. Tenía manos, pero no tenía a 
quién  tocar.  Tenía  boca,  pero  no  tenía  con  quién  hablar.  La  vida  era  una,  y 
siendo una era ninguna. 
Entonces el deseo disparó su arco. Y la flecha del deseo partió la vida al 
medio, y la vida fue dos. 
Los dos se encontraron y se rieron. Les daba risa verse, y tocarse también. 


De deseo somos -Eduardo Galeano - Espejos.









No sé si es por mi forma semiesferica, pero mi vida siempre ha sido dar vueltas, seguir a este gordo planeta llamado tierra, lo bueno de todo esto es que desde el principio conozco mi función y mi destino, algo menos por lo cual preocuparme. Pero no por esto puedo decir que soy aburrida nada más lejos de la realidad que esto, en las noches inspiro a los amantes y a los locos, cuando estoy molesta provoco mareas y tengo mi lado oscuro la maldita Lilit el lado que nadie ve, el lado que inspira sangre, es la preferida de los satánicos, pero no os preocupéis ¿No somos todos en el universo un poco perversos?  O sino, prueba acercarte al sol, !Tan lindo que es! ¿No? Ilumina buenos y malos, pero también los puede cocinar si le dan tiempo ja.

Y si bien ahora estoy dándole vueltas al azulejo lleno de vida, y mi destino es más o menos predecible,(Espero que no llegue otro asteroidito, ya ando lo más de crateriada y mi fabulosa cutis ya se ve a lo lejos agrietada,  no todos gozamos de capas protectoras ¿Qué le vamos a hacer?), hay algo que no he dicho aún: no siempre fue así, hubo una época en la que yo era parte del planeta, era uno con él, y llegó un asteroide y golpeo tan duro que salí espavorida, fue como salir de una costilla y entonces al tomar esta feminidad, me dí cuenta de lo grandioso que era el planeta tierra and I fall in love for the earth... era lo más lindo que había en el universo, y él cuando me vio tan femenina, tan care perla, no pudo evitar sonreír, por ya no estar solo.

Sin embargo, yo había salido disparada cual canica en busca del hoyo mientras los niños ríen, parecía un cuento corto de amor, pero él alargo sus brazos invisibles y me mantuvo cerca y desde entonces danzamos juntos al rededor del sol, al rededor de otras galaxias, y miramos el infinito cargado de estrellas, cargado de colores, de efectos, de sueños.

Entenderéis entonces porque a vosotros os gusta regalar la luna cuando andáis enamorados.

Tavo.

la luna que queria ser nube.


A menudo cuando despierto, ¿o que creían?, yo también duermo, abro mis ojos y me confundo, no se si estoy mirando las estrellas lejanas o las pequeñas luces de la tierra.

Podría decir que mi vida no es más que una larga y aburrida espera. Esperar que la tierra gire hasta que yo observo ese diminuto punto lejano, es la torre de Tokio que me indica que ha llegado la hora de dormir cuando se posa justo frente a mi, y luego… cerrar los ojos hasta que las grandes luces de Las Vegas me hacen despertar nuevamente.

Al estar lejos de todas las cosas carezco de amigos, o tal vez es que ni siquiera los tengo, pero la verdad eso es lo que menos me importa. De vez en cuando las nubes pasan cerca de mí, y si no van de afán se quedan un rato a mi lado y me cuentan sobre la vida en la tierra. “Los humanos se divierten buscando que forma tenemos. Una vez me dijeron que parecía un elefante con alas” dijo una pequeña nube mientras pasaba frente a mi. Vaya, tengo algo en común con los humanos, yo hago lo mismo, pero con las estrellas. Me gusta ver que formas puedo encontrar uniendo con hilos imaginarios las estrellas del firmamento. Puedo pasar horas haciendo lo mismo, y me sorprendo a mi misma de las figuras que encuentro. Algunas nubes al verme tan concentrado mirado el infinito me preguntan que hago, y yo les digo: busco constelaciones. -¿constelaciones? ¿Qué cosas son esas?. –así es como le llamo a los dibujos que hago uniendo las estrellas del firmamento. Tiempo después me enteré de que ellas le habían contado a los humanos sobre mi pasatiempo y habían comenzado a hacer lo mismo.

Sin embargo, deberán saber ustedes que no todo es tranquilidad aquí arriba. Algunas veces se me acercan unas grandes nubes oscuras, se que vienen hacia mi porque veo desaparecer las luces de la tierra, una a una se van extinguiendo, como si un gran monstruo las fuera devorando lentamente. Comienzo a temblar, porque se que ese monstruo viene por mi. Me rodean y cubren cuanta luz puede llegar a mi, y así, poco a poco, me apago. Y cuando mi luz se extingue, satisfechas por haberme despojado de mi belleza se alejan riendo. Una vez, llorando le pregunté a una amigable nubecilla “¿por que crees que me hacen esto?, mi brillo es lo único que tengo, y sin embargo ellas me lo quieren quitar”. Ella me dijo que esas oscuras nubes envidiaban mi belleza, y por eso me molestaban. Así que ellas me tienen envidia?...pero si soy yo la que le tiene envidia a ellas!!! ¿Acaso no saben el privilegio que tienen de poder andar por el cielo tranquilamente, dejándose llevar por las cálidas corrientes de aire a cualquier parte del mundo?. Soy luna, pero que no daría por ser nube, una nube amigable, claro está. Buscaría siempre la forma de estar lo mas cerca posible de la tierra para aprender mas de los humanos, y dejaría esta oscura noche para buscar el cálido abrigo del sol.

Así paso día tras día, o más bien, esta infinita noche que lo único que espero, -porque es lo único que hago, esperar- es que termine. Ya no recuerdo ni siquiera la última vez que fue realmente de día para mí. Solo recuerdo el calor del sol en mi rostro durante aquel eclipse, y como todos los humanos me observaban sonrientes desde la tierra.

Veo como se asoma lentamente la torre de Tokio por un costado de la tierra. Nuevamente es hora de dormir… Ah, que no daría por ser nube!!!

jueves, 13 de octubre de 2011

La luna está... hasta la luna.





Tengo que confesarlo: Padezco una grave actitud voyerista.

Ayer me di a la tarea de fisgonear la vida de unos cuantos humanos, pero no tuve suerte, amaneció nublado, es que para mi amanece cuando para los demás anochece. Hoy espero tener un poco más de suerte.

He madrugado, son las cinco de la tarde y despunto en el firmamento, cuando estoy gorda – que no es hoy- me despierto más tarde, un día de esos me desperté a las 6.30 pm y los pocos gatos –que son mi compañía de turno- me dijeron: “Ey luna, ¿qué os pasa?, venga si estás despertando tarde” son dos angora españoles que se han traído de Málaga. La dueña de estos simpáticos gatos es una colombiana que creyó firmemente en que en España estaba su prometedor futuro, pero no fue así, terminó devolviéndose tras tres años de estar lavando baños y se trajo consigo dos gatos angora que nunca pudieron perder el acento.

Muchos piensan que la que alumbra aquí, allí y allá es la misma, pero no tienen ni la más mínima idea de que somos millones, cada vez que vuelvo cada noche, me convierto en millones.

Es un día interesante, completamente despejado y yo soy una espectadora neutral, a la espera de lo que salga, a la espera de acción, de sufrimiento, de tragedia, de ironía, de humor y de mucha realidad.

Imagínese esto: la calle 49 con 50 de una ciudad cualquiera, chiquita, no es muy grande, ni siquiera tiene metro. Imagínese un grupo de personas, reunidas al son de una ceremonia/ritual a la intemperie. Yo no entiendo mucho de lo que allí practican porque yo y los de mi especie morimos cada 1000 millones de años y no tenemos tradiciones de este tipo, o sino pregúntese: ¿cómo sería un cementerio para lunas?, ¿estaría localizado en la galaxia de Andrómeda?, ¿dónde se enterrarían las estrellas?, ¿quién daría la misa?, ¿el sol vendría al velorio?

Al otro lado, figúrese en una ciudad colindante un grupo de personas que protestan por la paz, protestan por conciencia, intelecto, protestan por igualdad, por ganas de ser grandes. Al otro lado de la ciudad unos disparan flores mientras les responden con gases lacrimógenos.

Figúrese que ÉL ha salido del trabajo, ha tomado el bus metropolitano  de vuelta a casa, tiene carro pero no lo usa, quizás más por tener contacto con las demás personas que por economía, de pronto es que se siente demasiado solo, cuarenta minutos lo separan de su lugar de destino.

Visualice la hora pactada, 7.30 p.m, se abre el telón y el espectáculo comienza, ha sido un éxito en la critica internacional, presentado en las más importantes ciudades del mundo: Berlín, Nueva York, Tokio, Paris, Londres, Toronto y por primera vez en una ciudad hispanoparlante: “adaptabilidad al cambio”. Los espectadores son personas de la alta alcurnia, para mi suerte y la de ustedes es en el gran teatro kodak al aire libre en la periferia de la ciudad y les estaré informando.

Piense en el grupo de personas muy triste, algunos lloran –llorar es cuando derraman gotas de sus ojos por algo que les compunge el alma- algunos se niegan a creer en lo que está pasando, algunos están ensimismados y a la final, me doy cuenta de que cada uno tiene su propia y muy peculiar manera de lidiar con el sufrimiento. Algunos tienen los ojos llorosos y se les escucha la voz de alguien que ha llorado -y efectivamente han llorado-. Otros, suenan de la misma forma pero sus razones son distintas; están agripados. Las voces y los ojos llorosos de los que lloran se confunden con las de los que no lloran, y a la final, todos piensan que todos están llorando, y hasta los agripados que antes no lloraban, rompen en llanto junto con los que lloran.

Se lucha por igualdad, se lucha por derechos, se lucha porque un pueblo es más que un dirigente y no al contrario. Se estudia por salir de la oscuridad, se estudia para no ser policía nacional, se estudia para demostrar que si se es pobre no se está condenado a serlo para toda la vida, porque se cree en la firme convicción de que la pobreza más que falta de dinero, es una condición mental.

ÉL Se ha bajado del bus, está hablando con su amor: un perro, un elefante, un humano o un travesti, lo abordan dos personajes que le proponen un trato: “su integridad a cambio de dinero”, ÉL le cuelga a su amor que puede ser cualquier cosa, su amor, el travesti, al otro lado replica: “¡no cuelgues que te van a atracar!”, él no lo escucha, a él lo roban.

La gente está expectante, el teatro rebosante, la multitud irrumpe en aplausos porque creen haber asistido al evento de sus vidas, y efectivamente así será para algunos pocos, para otros pocos habrá sido una perdida de tiempo y para el resto que no habrán entendido –que entre ellos están muchos de los que lo habrán considerado perdida de tiempo- será un evento más en la suma de evento a los cuales habrán asistido a lo largo de sus vidas. Pero siempre habrá uno al cual el evento le tocará de tal manera que transformará su vida, le abrirá ventanas desconocidas que le permitirán ver horizontes que antes no le eran concebibles.

Termina un ritual y comienza otro, se escuchan rumores, se escuchan pensamientos y no pueden terminar de entender como un cuerpo que siempre estuvo tan lleno de vida ahora yace inerte y  frío, y en la total ausencia, porque nadie sabe que pasa cuando uno se muere – ni siquiera nosotros los satélites-. Sirio me ha dicho que más que un ritual es una preparación, porque el entierro y las novenas son para los vivos y no para el que ha muerto.

Finalmente los que luchan con flores y fragmentos de poesía de los poetas malditos se dan cuenta que no pueden combatir contra los que lanzan gases lacrimógenos. Deben decidirse si volverse a la ignorancia o perder la guerra con la frente en alto sin renunciar a sus ideales utópicos. Una de las pancartas de estos mártires-tira-flores reza: “sueño con un mundo donde obtener títulos universitarios sea tan obligatorio como sacar libreta militar”.

ÉL se culpa por no haber reaccionado de alguna manera, incluso se maldice, se pregunta para sí mismo: “¿Cómo pude ser tan gallina?”, y se culpa y no se da cuenta que a la mayoría de las personas se les dificulta pensar mucho bajo momentos de tanto estrés. Los ladrones han cumplido con el trato; le han dejado su integridad y se han llevado su dinero, y el piensa: “¡qué va!, es solo dinero” pero la verdad se lo dice para no sentirse tan mal, se lo dice en fin, para no sentirse tan gallina.

El show es un tanto performance, un tanto monólogo y otro montón de cosas que nadie entiende y del que todos hablan. Un hombre sentado en una silla vieja comienza a reírse, y ríe de manera estruendosa, a carcajadas, cuando termina con el aire en sus pulmones, toma una nueva bocanada y continúa riendo. La gente no entiende nada y hay que ser verdaderamente idiota o un verdadero genio para comprender lo que allí pasa. Cuando termina de reír de esa manera extravagante, a punto de rayar con lo vulgar, la risa se convierte en llanto, un llanto que aunque fingido, es triste y sobrecogedor. Si antes la gente no comprendía nada, ahora entienden mucho menos. Llora largamente, y entre los espectadores se miran desconcertados. Tras llorar tendidamente el show termina y el público una vez más estalla en un aplauso, la gente que no entiende aplaude para no sentirse menos y el aplauso resuena por todo el recinto y se escucha por fuera del mismo.

La crítica una vez más elogia el tan emocionante evento y dicen, que como nunca, ha sido la mejor de todas las presentaciones, el administrador, generalmente el diablo, invita al performista a firmar un contrato de por vida, nadie puede explicar lo que acaban de ver, y mucho menos entienden hasta qué punto es arte y hasta qué punto es parte de esa cultura esnob que lo permea todo.
A la final esto es este mundo, algo loco, algo impredecible, un millón de buenas historias esperando ser contadas, no tomo partido, simplemente me divierto, me divierto mientras lo escucho todo, mientras lo veo todo, porque a mí, también me suceden la mismas cosas que a estos humanos, cada tanto se me mueren amigos, me pongo en desacuerdo, una estrella fugaz me asalta y voy al teatro.

Miravisión ha terminado sus labores por el día de hoy. Agradecemos su compañía. Les habló La Luna. Fin de la emisión.
Los invito muy sinceramente a no quedarse.


viernes, 7 de octubre de 2011

Choco





Me llaman Choco –diminutivo de Chocolate- desde que recuerdo.

No sé si soy un perro que le gustan los chocolates o un chocolate con cara de perro.

Me desperté a las tres de la mañana, o bueno, podrían haber sido perfectamente las cuatro - para ser sincero nunca pude aprender la hora-. Cada vez que intentaban explicarme me volvía presa de un sueño inexplicable, me enojaba y lo único que me venía en gana era morder con estos dientes licántropos a quien intentaba explicarme, en el fondo yo sabía que el problema no era del que me explicaba, el problema era exclusivamente mío. Sí; soy un chocolate con cara de perro al que no le interesó, ni le interesará nunca, aprender la hora-.

Bueno, el caso es que había pasado la noche anterior en vela debido a tanta emoción; la familia había estado planeando esas tan merecidas vacaciones y chocolate –osea yo- por fin iba a conocer lo que tantas veces había visto en la televisión: el mar. Quería viajar ligero y por tal motivo decidí que solo iba a llevar unas gafas oscuras y un hueso de carnaza, algo que Travis me había obsequiado hacía como una semana, del que ya no queda mucho, porque pasa que es mi instinto y tengo que estar mordiendo algo todo el tiempo. Me lo dieron como consecuencia a mis actos desmedidos de chocolate canino, había estado mordiendo las patas de los muebles de la sala y las patas de las sillas del comedor –ummm- pienso en patas y se me hace agua la boca, como me encantan esas patas de madera, pero en general, me encanta todo lo que encuentre masticable y pocas cosas se resisten a ser masticadas.

El recuento va así: llegué a la casa cuando tenía como tres meses, de una camada de seis chocolates, aunque yo fui el único que hizo honor a su nombre, porque el resto eran como chocolates blancos y otros eran como chocolates demasiado negritos – dicen las malas lenguas, que los dejaron en el horno mucho tiempo-, digamos que yo era más color nacional de chocolates. Yo era el más feito de la camada y modestia aparte, pasó conmigo lo que pasó con la historia del patito feo, aunque al final no me convertí en cisne sino en un chocolate: bonito, gordito y fuertecito. Siempre que paso delante de un grupo de personas que gustan de los chocolates, es imposible que pase desapercibido, y no es que sea creído sino que el que es chimbita es chimbita.

Me convertí rápidamente en un integrante más de la familia y veía cosas que ni siquiera entre ellos sabían, conmigo podían contar siempre con un voto de confianza porque yo era una tumba sellada y lo que allí pasaba, allí se quedaba. De la televisión aprendí que: "what happens in Las Vegas, stay in Las Vegas", y ese se convirtió en mi lema una vez lo memoricé de ese programa de E! Ententainment. Una vez vi como Travis se montaba al techo y salía disparado volando por los aires en una escoba, y yo decía: “mierda, ¿Travis-bruja?, ese Travis es cosa seria”

Tengo veintinueve años, o veintiuno, no sé… siempre se me ha complicado esto de los números. La cosa es que ya soy mayor de edad y no puedo, y tampoco me dejan tomar ni una sola cerveza, desde esas vacaciones en que estuvo el tío me emborrachó a punta de Budweiser. Ese día me di cuenta de que si la decisión estuviera en mis caninas y chocolatudas patas sería un chocolate-alcohólico empedernido(chocolAlcohólico), o bueno no necesariamente un alcohólico; al tío Joseph le escuché decir que los alcohólicos eran los que iban a reuniones, y yo no iría, entonces no lo sería, sería más bien un chocorracho (un chocolate- borracho).

Momentos más, momentos menos, llegamos al día de hoy, el más esperado del año, el que sin duda será uno de los mejores recuerdos. Los he escuchado planeando estas vacaciones familiares desde hace meses y bueno no puedo negar que me pone feliz como una lombriz-de-chocolate-feliz.

Ya todos se han despertado, han puesto manos a la obra, han empacado todo y la hora de partida es a las cinco de la mañana, no entiendo mucho de la hora, pero le escuché decir a mamá que faltan solo unos minutos.
Es momento de salir, hacen conteo de cabezas, estamos todos completos, somos todos los que estamos y estamos todos los que somos, y Travis comienza a mimarme, a consentirme, yo estoy tan extasiado que ni le presto atención a lo que me dice, ya lo único que quiero es montarme en un carro y salir de vacaciones, traigo mis gafas oscuras puestas y mi... ¿hueso?, ¿dónde esta mi hueso? Y salgo a la máxima velocidad hacia mi casa en el patio trasero porque allí me lo he olvidado, dando saltos lo mas grandes que puedo, y en cuestión de segundos estoy allí, en mi casa, recogiendo mi hueso de carnaza y escucho como la puerta se cierra, y me desespero y corro a ver que ha pasado y yo no puedo creer lo que mis ojos verdes-chocolate me muestran, han cerrado la puerta y se han olvidado de mí, de su chocolate preferido, ¿cómo puede ser posible?, pienso que debe ser la emoción, que en cualquier momento se darán cuenta que me olvidaron en casa y regresarán corriendo en mi búsqueda, ¿o sería que Travis se estaba despidiendo y por culpa de mi remarcable entusiasmo no presté atención a las palabras que pronunciaba? ¡No!, Es imposible, si yo soy parte de esta familia.

Han pasado tres horas y sigo aquí echado junto a la puerta que da a la calle, con mi hueso de carnaza y mis gafas oscuras puestas: ESPERANDO QUE REGRESEN POR EL CHOCOLATE OLVIDADO. Suena el timbre, ladro como puedo preguntando quién es.