Mentes sin amarras es un blog que nace de la búsqueda de la creatividad y del deseo de no dejar perder aquellas ideas que tocan de vez en cuando la mente y se van debido a la falta de un lugar para quedarse. Mentes sin amarras es el lugar para cualquier idea, pensamiento o escrito que ronde por ahí en las mentes de los autores.

jueves, 13 de octubre de 2011

La luna está... hasta la luna.





Tengo que confesarlo: Padezco una grave actitud voyerista.

Ayer me di a la tarea de fisgonear la vida de unos cuantos humanos, pero no tuve suerte, amaneció nublado, es que para mi amanece cuando para los demás anochece. Hoy espero tener un poco más de suerte.

He madrugado, son las cinco de la tarde y despunto en el firmamento, cuando estoy gorda – que no es hoy- me despierto más tarde, un día de esos me desperté a las 6.30 pm y los pocos gatos –que son mi compañía de turno- me dijeron: “Ey luna, ¿qué os pasa?, venga si estás despertando tarde” son dos angora españoles que se han traído de Málaga. La dueña de estos simpáticos gatos es una colombiana que creyó firmemente en que en España estaba su prometedor futuro, pero no fue así, terminó devolviéndose tras tres años de estar lavando baños y se trajo consigo dos gatos angora que nunca pudieron perder el acento.

Muchos piensan que la que alumbra aquí, allí y allá es la misma, pero no tienen ni la más mínima idea de que somos millones, cada vez que vuelvo cada noche, me convierto en millones.

Es un día interesante, completamente despejado y yo soy una espectadora neutral, a la espera de lo que salga, a la espera de acción, de sufrimiento, de tragedia, de ironía, de humor y de mucha realidad.

Imagínese esto: la calle 49 con 50 de una ciudad cualquiera, chiquita, no es muy grande, ni siquiera tiene metro. Imagínese un grupo de personas, reunidas al son de una ceremonia/ritual a la intemperie. Yo no entiendo mucho de lo que allí practican porque yo y los de mi especie morimos cada 1000 millones de años y no tenemos tradiciones de este tipo, o sino pregúntese: ¿cómo sería un cementerio para lunas?, ¿estaría localizado en la galaxia de Andrómeda?, ¿dónde se enterrarían las estrellas?, ¿quién daría la misa?, ¿el sol vendría al velorio?

Al otro lado, figúrese en una ciudad colindante un grupo de personas que protestan por la paz, protestan por conciencia, intelecto, protestan por igualdad, por ganas de ser grandes. Al otro lado de la ciudad unos disparan flores mientras les responden con gases lacrimógenos.

Figúrese que ÉL ha salido del trabajo, ha tomado el bus metropolitano  de vuelta a casa, tiene carro pero no lo usa, quizás más por tener contacto con las demás personas que por economía, de pronto es que se siente demasiado solo, cuarenta minutos lo separan de su lugar de destino.

Visualice la hora pactada, 7.30 p.m, se abre el telón y el espectáculo comienza, ha sido un éxito en la critica internacional, presentado en las más importantes ciudades del mundo: Berlín, Nueva York, Tokio, Paris, Londres, Toronto y por primera vez en una ciudad hispanoparlante: “adaptabilidad al cambio”. Los espectadores son personas de la alta alcurnia, para mi suerte y la de ustedes es en el gran teatro kodak al aire libre en la periferia de la ciudad y les estaré informando.

Piense en el grupo de personas muy triste, algunos lloran –llorar es cuando derraman gotas de sus ojos por algo que les compunge el alma- algunos se niegan a creer en lo que está pasando, algunos están ensimismados y a la final, me doy cuenta de que cada uno tiene su propia y muy peculiar manera de lidiar con el sufrimiento. Algunos tienen los ojos llorosos y se les escucha la voz de alguien que ha llorado -y efectivamente han llorado-. Otros, suenan de la misma forma pero sus razones son distintas; están agripados. Las voces y los ojos llorosos de los que lloran se confunden con las de los que no lloran, y a la final, todos piensan que todos están llorando, y hasta los agripados que antes no lloraban, rompen en llanto junto con los que lloran.

Se lucha por igualdad, se lucha por derechos, se lucha porque un pueblo es más que un dirigente y no al contrario. Se estudia por salir de la oscuridad, se estudia para no ser policía nacional, se estudia para demostrar que si se es pobre no se está condenado a serlo para toda la vida, porque se cree en la firme convicción de que la pobreza más que falta de dinero, es una condición mental.

ÉL Se ha bajado del bus, está hablando con su amor: un perro, un elefante, un humano o un travesti, lo abordan dos personajes que le proponen un trato: “su integridad a cambio de dinero”, ÉL le cuelga a su amor que puede ser cualquier cosa, su amor, el travesti, al otro lado replica: “¡no cuelgues que te van a atracar!”, él no lo escucha, a él lo roban.

La gente está expectante, el teatro rebosante, la multitud irrumpe en aplausos porque creen haber asistido al evento de sus vidas, y efectivamente así será para algunos pocos, para otros pocos habrá sido una perdida de tiempo y para el resto que no habrán entendido –que entre ellos están muchos de los que lo habrán considerado perdida de tiempo- será un evento más en la suma de evento a los cuales habrán asistido a lo largo de sus vidas. Pero siempre habrá uno al cual el evento le tocará de tal manera que transformará su vida, le abrirá ventanas desconocidas que le permitirán ver horizontes que antes no le eran concebibles.

Termina un ritual y comienza otro, se escuchan rumores, se escuchan pensamientos y no pueden terminar de entender como un cuerpo que siempre estuvo tan lleno de vida ahora yace inerte y  frío, y en la total ausencia, porque nadie sabe que pasa cuando uno se muere – ni siquiera nosotros los satélites-. Sirio me ha dicho que más que un ritual es una preparación, porque el entierro y las novenas son para los vivos y no para el que ha muerto.

Finalmente los que luchan con flores y fragmentos de poesía de los poetas malditos se dan cuenta que no pueden combatir contra los que lanzan gases lacrimógenos. Deben decidirse si volverse a la ignorancia o perder la guerra con la frente en alto sin renunciar a sus ideales utópicos. Una de las pancartas de estos mártires-tira-flores reza: “sueño con un mundo donde obtener títulos universitarios sea tan obligatorio como sacar libreta militar”.

ÉL se culpa por no haber reaccionado de alguna manera, incluso se maldice, se pregunta para sí mismo: “¿Cómo pude ser tan gallina?”, y se culpa y no se da cuenta que a la mayoría de las personas se les dificulta pensar mucho bajo momentos de tanto estrés. Los ladrones han cumplido con el trato; le han dejado su integridad y se han llevado su dinero, y el piensa: “¡qué va!, es solo dinero” pero la verdad se lo dice para no sentirse tan mal, se lo dice en fin, para no sentirse tan gallina.

El show es un tanto performance, un tanto monólogo y otro montón de cosas que nadie entiende y del que todos hablan. Un hombre sentado en una silla vieja comienza a reírse, y ríe de manera estruendosa, a carcajadas, cuando termina con el aire en sus pulmones, toma una nueva bocanada y continúa riendo. La gente no entiende nada y hay que ser verdaderamente idiota o un verdadero genio para comprender lo que allí pasa. Cuando termina de reír de esa manera extravagante, a punto de rayar con lo vulgar, la risa se convierte en llanto, un llanto que aunque fingido, es triste y sobrecogedor. Si antes la gente no comprendía nada, ahora entienden mucho menos. Llora largamente, y entre los espectadores se miran desconcertados. Tras llorar tendidamente el show termina y el público una vez más estalla en un aplauso, la gente que no entiende aplaude para no sentirse menos y el aplauso resuena por todo el recinto y se escucha por fuera del mismo.

La crítica una vez más elogia el tan emocionante evento y dicen, que como nunca, ha sido la mejor de todas las presentaciones, el administrador, generalmente el diablo, invita al performista a firmar un contrato de por vida, nadie puede explicar lo que acaban de ver, y mucho menos entienden hasta qué punto es arte y hasta qué punto es parte de esa cultura esnob que lo permea todo.
A la final esto es este mundo, algo loco, algo impredecible, un millón de buenas historias esperando ser contadas, no tomo partido, simplemente me divierto, me divierto mientras lo escucho todo, mientras lo veo todo, porque a mí, también me suceden la mismas cosas que a estos humanos, cada tanto se me mueren amigos, me pongo en desacuerdo, una estrella fugaz me asalta y voy al teatro.

Miravisión ha terminado sus labores por el día de hoy. Agradecemos su compañía. Les habló La Luna. Fin de la emisión.
Los invito muy sinceramente a no quedarse.


viernes, 7 de octubre de 2011

Choco





Me llaman Choco –diminutivo de Chocolate- desde que recuerdo.

No sé si soy un perro que le gustan los chocolates o un chocolate con cara de perro.

Me desperté a las tres de la mañana, o bueno, podrían haber sido perfectamente las cuatro - para ser sincero nunca pude aprender la hora-. Cada vez que intentaban explicarme me volvía presa de un sueño inexplicable, me enojaba y lo único que me venía en gana era morder con estos dientes licántropos a quien intentaba explicarme, en el fondo yo sabía que el problema no era del que me explicaba, el problema era exclusivamente mío. Sí; soy un chocolate con cara de perro al que no le interesó, ni le interesará nunca, aprender la hora-.

Bueno, el caso es que había pasado la noche anterior en vela debido a tanta emoción; la familia había estado planeando esas tan merecidas vacaciones y chocolate –osea yo- por fin iba a conocer lo que tantas veces había visto en la televisión: el mar. Quería viajar ligero y por tal motivo decidí que solo iba a llevar unas gafas oscuras y un hueso de carnaza, algo que Travis me había obsequiado hacía como una semana, del que ya no queda mucho, porque pasa que es mi instinto y tengo que estar mordiendo algo todo el tiempo. Me lo dieron como consecuencia a mis actos desmedidos de chocolate canino, había estado mordiendo las patas de los muebles de la sala y las patas de las sillas del comedor –ummm- pienso en patas y se me hace agua la boca, como me encantan esas patas de madera, pero en general, me encanta todo lo que encuentre masticable y pocas cosas se resisten a ser masticadas.

El recuento va así: llegué a la casa cuando tenía como tres meses, de una camada de seis chocolates, aunque yo fui el único que hizo honor a su nombre, porque el resto eran como chocolates blancos y otros eran como chocolates demasiado negritos – dicen las malas lenguas, que los dejaron en el horno mucho tiempo-, digamos que yo era más color nacional de chocolates. Yo era el más feito de la camada y modestia aparte, pasó conmigo lo que pasó con la historia del patito feo, aunque al final no me convertí en cisne sino en un chocolate: bonito, gordito y fuertecito. Siempre que paso delante de un grupo de personas que gustan de los chocolates, es imposible que pase desapercibido, y no es que sea creído sino que el que es chimbita es chimbita.

Me convertí rápidamente en un integrante más de la familia y veía cosas que ni siquiera entre ellos sabían, conmigo podían contar siempre con un voto de confianza porque yo era una tumba sellada y lo que allí pasaba, allí se quedaba. De la televisión aprendí que: "what happens in Las Vegas, stay in Las Vegas", y ese se convirtió en mi lema una vez lo memoricé de ese programa de E! Ententainment. Una vez vi como Travis se montaba al techo y salía disparado volando por los aires en una escoba, y yo decía: “mierda, ¿Travis-bruja?, ese Travis es cosa seria”

Tengo veintinueve años, o veintiuno, no sé… siempre se me ha complicado esto de los números. La cosa es que ya soy mayor de edad y no puedo, y tampoco me dejan tomar ni una sola cerveza, desde esas vacaciones en que estuvo el tío me emborrachó a punta de Budweiser. Ese día me di cuenta de que si la decisión estuviera en mis caninas y chocolatudas patas sería un chocolate-alcohólico empedernido(chocolAlcohólico), o bueno no necesariamente un alcohólico; al tío Joseph le escuché decir que los alcohólicos eran los que iban a reuniones, y yo no iría, entonces no lo sería, sería más bien un chocorracho (un chocolate- borracho).

Momentos más, momentos menos, llegamos al día de hoy, el más esperado del año, el que sin duda será uno de los mejores recuerdos. Los he escuchado planeando estas vacaciones familiares desde hace meses y bueno no puedo negar que me pone feliz como una lombriz-de-chocolate-feliz.

Ya todos se han despertado, han puesto manos a la obra, han empacado todo y la hora de partida es a las cinco de la mañana, no entiendo mucho de la hora, pero le escuché decir a mamá que faltan solo unos minutos.
Es momento de salir, hacen conteo de cabezas, estamos todos completos, somos todos los que estamos y estamos todos los que somos, y Travis comienza a mimarme, a consentirme, yo estoy tan extasiado que ni le presto atención a lo que me dice, ya lo único que quiero es montarme en un carro y salir de vacaciones, traigo mis gafas oscuras puestas y mi... ¿hueso?, ¿dónde esta mi hueso? Y salgo a la máxima velocidad hacia mi casa en el patio trasero porque allí me lo he olvidado, dando saltos lo mas grandes que puedo, y en cuestión de segundos estoy allí, en mi casa, recogiendo mi hueso de carnaza y escucho como la puerta se cierra, y me desespero y corro a ver que ha pasado y yo no puedo creer lo que mis ojos verdes-chocolate me muestran, han cerrado la puerta y se han olvidado de mí, de su chocolate preferido, ¿cómo puede ser posible?, pienso que debe ser la emoción, que en cualquier momento se darán cuenta que me olvidaron en casa y regresarán corriendo en mi búsqueda, ¿o sería que Travis se estaba despidiendo y por culpa de mi remarcable entusiasmo no presté atención a las palabras que pronunciaba? ¡No!, Es imposible, si yo soy parte de esta familia.

Han pasado tres horas y sigo aquí echado junto a la puerta que da a la calle, con mi hueso de carnaza y mis gafas oscuras puestas: ESPERANDO QUE REGRESEN POR EL CHOCOLATE OLVIDADO. Suena el timbre, ladro como puedo preguntando quién es.

lunes, 12 de septiembre de 2011

En los pelos del choco

Bueno, acá está la propuesta prometida, la semana empieza el 13 de septiembre y va hasta... pues no hay limites, en ella debemos a lo menos meternos una vez en la piel de perro y plasmar eso acá.

Bueno a dejar correr las ideas a ver que sale.

Un saludo.

Tavo-

domingo, 4 de septiembre de 2011

Pensamiento de puta




 Peeeepeeee peeeepeeee (Celular timbrando)  ♪ ¿Por qué te demoras? Se que quieres,Se te nota... ae ae ae ♫ (Otro fabuloso backtone)
-Alo 
si hola, mira he salido contigo y quiero volver a salir con vos.
- ¿Con quién habló? - (Eso no tiene relevancia alguna, si hay dinero).
La ultima vez que salimos fue en son de amigos, sin embargo, no sé si te lo hice saber, pero hoy quiero tener sexo contigo, alguien me dijo que cobrabas.
- No, eso era hace tiempo, ahora no.
Okay entonces, fue un mal entendido, una equivocación.
- Pero podríamos salir si quieres.
Quiero.
- No entiendo porque te dijeron eso.
Quien me dijo tiene mejor percepción de ello que yo, por tanto le creí.
- Bueno y cuanto me das? (ja)
***** Negocio*******
(Será bien, nos conocemos, así que se parecerá a hacer el amor pero pagando.)
- Tal hora
Okay.
En el encuentro: (Cerebro primitivo: Nooooooooooooooooooo!!!, acaba de llegar de una corrida y no se dignó a bañarse).
- Y qué más, qué cuentas? (ja)
Trabajo, juego....
- Y qué más, qué cuentas? (ja)
Pues que te encuentras con un tipo muy silencioso, a veces los silencios pueden decir más cosas que las palabras (Por ejemplo este dice: maldita nariz desarrollada).
- Y por qué tan callado? (Porque estoy tratando de hallar la manera de que mi cerebro de serpiente no me recuerde que acabas de acostarte con otro,porque no tuviste la genileza de bañarte para mi, le toco baño mija).
Yo soy así.
Ven tomemos una cerveza por acá.
- ¿Dónde? (¿Querrás decir Rápido? Y ahora con el método vagina sin lavar, parece que has ganado algo de tiempo, que se convertirá en oro, vaya el negocio,  ¡ Funciona!)
Caminemos, me gusta caminar, ¿Qué opinas de este lugar?.
- No en ese no, mejor aquel de allá. (Es decir, tu pones las reglas)
Más adelante, por favor.
- No! Acá!. (ummm)
Sí tu vas a invitar elige el lugar, pero mientras sea yo quien pague elijo yo. ****Con una severa cara de inconformidad.


Me encanta un lugar a dos bloques de acá.
- No me gusta caminar. (Pichar tal vez, pero al paso que va voy a terminar pagando por una mal oliente vaca muerta).
A la vuelta venden cocktails, se que te gustarán.
- Acá, no andemos más!. (Pero...).
Listo.
+ ¿Qué les gustaría tomar?
- Me das un cocktail.
Nena acá no venden cocktails no esperaste a llegar, a mi me das una Cerveza.
- Michelada ;).
♪ ... hacer el amor con ropa  ♫ (Un buen reggaeton para recordarme de la verdadera razón de estar acá, pero hubieras pensado en que aromatizarse hace del servicio algo especial)
- Estás más gordo que la ultima vez, te ves lindo.
Vos estás muy bonita, tienes un rostro espectacular. (y es verdad)
- Hazte acá que yo no muerdo.
Bueno, pero espero que ahora sí me muerdas un poco.
- Tal vez jijiji.
(Tan cerca, no ves que me huelo las feromonas de tu antiguo amante, maldito cerebro primitivo, primero me mueves, y ahora me dices: sexo equivocado, abortar misión)
¿Allá a donde vamos hay ducha?
- Sí
(Okay, entonces esto será lo que pasará: Inmediatamente lleguemos, pa'l baño, le voy a pegar una bañadita con estropajo hasta que huela como a mi me gusta, pensamiento acompañado con la mirada de ajedrecista que ha elucubrado el plan perfecto y una sonrisa maleva)
¿Bailamos este reggaeton?
(Nada me salva, el cerebro de serpiente ha machacado mi psiquis, Freud debe estar feliz viendo desde donde esté, que lo más probable es el infierno, como mis fuerzas oscuras me dominan, no hay más que hacer arranquemos o sino mi mente racional tomará el control y sumará este reggaeton de Vaca muerta como la antesala de lo que podría ser tener sexo con una tabla).
¿Vamos?
- Bueno.
**** Esperando el Taxi ****
- Pagame por adelantado...
(What a fuck!!!)
- Perdoname la sinceridad...
(O_____O y la fuerza oscura me dominó)
Okay ya que andamos tan sinceros, la próxima vez, ¡báñate!, he estado haciendo una fuerza infinita para evitar olerte, no me he podido concentrar en nada... 
- Ahh inventando excusas !!! ?? Ya me ibas a hacer conejo. (¿Conejo?)
Vea, pa'l taxi, y vea pa' que no pierda la venida...


Echome a andar, mientras escuchaba como alguién recitaba el urban dictionary en español atrás de mí, Y sentí que coincidía perfectamente con mi cerebro de serpiente y hubo un reencuentro personal trascendental. .


Ovat.


P.D. De pura envidia, porque yo también escribo.

¿Cómo se llama?

La vi entrar en el vagón justo antes de que el metro produjera ese molesto sonido que avisa que está próximo el cerrado de la puerta y pensé con algo de malicia: ¿¡ah! con que sí?, era Lucia y tenía cara de noche de placer, de satisfacción sin medida, de sexo, pudor y lágrimas, tenía cara como de jueves por la noche en un ajetreado itinerario de orgasmos que parecerían no haber tenido fin. Ella había pasado una noche ciertamente placentera -con quien me atrevía a adivinar- había sido una muy grata compañía. Una noche que había disfrutado en gran medida por ese tan prolongado período de abstinencia y celibato al cual había sido sometida por su mamá, una vieja loca que la había internado en un convento porque quería que ella, Lucía, su hija, se hiciera monja. Lucía debatió y forcejeó hasta que un día logró ser expulsada del convento, cuando después de un fin de semana de licencia había ingresado bajo sus hábitos tres dildos que asemejaban a la perfección, los prominentes falos de 3 buenos ejemplares equinos. Su padre la acogió en casa tras el escandaloso acto. Él representaba –por así decirlo- todo lo contrario a su madre, y por motivos claros, terminaron separándose; su madre y él ya no vivían juntos. Cuando la vi entrar al vagón la saludé, hice un ademán como de todo bien con mi dedo pulgar de la mano derecha levantado hacia arriba, y ella me respondió que todo bien mientras hacia el mismo gesto. La conocía desde mi infancia, fuimos muy buenos amigos y nuestra amistad iba y venía, no era algo constante, se daba más bien a períodos intermitentes, pero siempre que volvíamos a hablar era como si el período de ausencia nunca se hubiera dado. Ese día Lucía tenía esa cara fascinantemente pícara que siempre había encontrado tan atractiva, y no era que me gustara, simplemente admiraba su belleza. Me contó que todo iba bien, que luego de dejar el convento había vuelto a nacer, que estaba viviendo con su padre al norte de la ciudad. Cuando me dijo lo del norte me entró la duda y me atreví a preguntarle de manera bastante socarrona: "Hey Lucy -así era como le decía de confianza ¿y qué haces por aquí al sur?". Lucía tenía el cabello mojado, emanaba ese olor a feromonas satisfechas que no siempre es fácil de notar, no llevaba maquillaje, se notaba que se había dado una ducha rápido por su cabello aún húmedo y por el sentido del tren sabía que volvía a casa. Era mala para mentir y no lo intentó porque sabía que yo sabría si ella estaba mintiendo. Así que me dijo mientras inflaba sus cachetes con un montón de aire: "Es que.... Estaba moteliando". Su confesión me provocó una de esas risas intempestivas que salen desde adentro sin avisar, y es que siempre me había encantado esa frescura con que decía sus cosas. Me entusiasmé con la idea y le dije que me alegraba, que se lo merecía, que me parecía muy bien que se diera gusto y me atreví una vez más a lanzar una pregunta que no esperaba que respondiera, pero he de confesar que me sorprendió grandemente, le pregunté: "¿Y eso?, ¿con quién?,¿cómo se llama?"… Y entonces me miró a los ojos y me dijo casi susurrando: "se llama Susana". Fin.

viernes, 5 de agosto de 2011

Mi día sumido en señales




Viene pasando hace varios días que cuando el reloj despertador en la mesa de noche suena para darme la señal de: “despierta” yo ya lo he hecho mucho tiempo antes de que empiece a gritar. A veces, con toda certeza pienso que en mi mundo las cosas suceden al revés. No es mi reloj despertador quien me despierta sino yo, quien despierta al reloj despertador dormilón. Y se ha convertido en algo personal, en una contienda interminable en la que yo soy el único que riñe y cuando mi reloj despertador suena para despertarme –como yo ya estoy levantado- le digo con un denigrante y muy despectivo tono: “¡Jum! Te gané otra vez, vaya viendo si madruga otro poquito”.

Despertar: Comprobar que voy tarde a la cita del DAS –otra vez-, me maldigo por no haber despertado cuando el reloj dio la señal para hacerlo. Y entonces recuerdo que la noche anterior me excedí con el trasnocho, con algunos tragos y con otro cuerpo.

Hago una planeación – a manera de plan de contingencia- buscando en mi cabeza la forma de optimizar el tiempo y eliminar actividades de las que se pueda prescindir –todo esto ocurre en segundos al interior de mi cabeza- el cerebro es una maravilla –una de las pocas y buenas cosas creadas por Dios-.

Hago un cálculo que excede la realidad y se aventura en lo desconocido de la ficción. Pienso aunque no existo. Una vez me monte en el metro cincuenta y ocho minutos me separarán del lugar donde expiden ese certificado judicial de mierda. Cuento con noventa minutos para hacerlo todo, si tan solo…

Trabajando a la máxima potencia y bajo una cábala que excede cualquier indicio previo de mi inteligentica me doy cuenta que si no desayuno, que si me baño lo más rápido posible o mejor aún: que si no me baño, que si no plancho, que si me voy empeloto, que si cojo un taxi una vez llegue a la estación del metro que necesito, tal vez –solo tal vez- podría conseguirlo, llegaría a tiempo, y entonces lo apuesto todo, pongo manos a la obra. Me levanto de la cama como un rayo.

Una corriente fría que viene desde la punta de los pies y sube por mi espina dorsal me hace entrar en razón, me hace caer en la cuenta de que el piso está mojado. Como en mi casa solo vivimos mi mamá y yo, y además sé que ella detesta usar la trapera asumo que es Begonia; la señora que viene a hacer aseo dos veces por semana. Escucho a lo lejos el cierre de una puerta, por el sonido tan particular que produce el gozne y el rechinar del movimiento rotatorio de la susodicha bisagra sé que es la puerta del baño la que acaba de ser cerrada: “¿Por qué será que cuando uno va tarde el universo entero conspira para que todo vaya en contra?”. Y mi plan de cómo llegar en tiempo récord a una cita para la que voy tarde se estropea.

Pasa que voy tarde y como voy tarde me arreglo despacio.
Mamá tarda unos tres infinitos minutos al interior del baño, yo ya he planeado todo y mientras ella salía he alistado la ropa que me voy a poner, he puesto a calentar la arepa para el desayuno –lo sé… He dicho que no iba a desayunar. Lo sé… He dicho que no me iba a vestir pero nunca se sabe qué puede pasar durante del día y es mejor estar preparado. Desde una posición cenital mis movimientos serían dignos de ser comparados con los de flash –ese superhéroe DC Comics-.

Teoría de la relatividad, velocidad de la luz, vacío, constante universal, 299.792.458m/s. Si Einstein me hubiera visto moverme de la manera como me movía, habría constatado todos sus postulados y teorías sobre la velocidad relativa.

Cuando entro en la cabina del baño siento una leve sensación de vapor de agua que capto a través de mis sentidos: mi tacto, mi olfato, mi vista y hasta mi gusto, y entonces infiero que mamá se ha bañado con agua caliente. Atisbo que el indicador del agua caliente está apagado: “¡No puede ser!” mamá ha terminado con toda el agua caliente de reserva en la tina, será preciso bañarme con agua fría, aunque en realidad es un golpe de suerte –azares del destino, ahora obra en mi favor. A eso llamo yo complejidad-, lo sé… He dicho que tampoco iba a bañarme. Nada más contraproducente a la hora de ir tarde que encontrarse con el acogedor y muy estimulante abrazo del agua tibia deslizándose suavemente, si de bañarse en tiempo récord se trata entonces agua fría siempre será la solución que mejor se ajusta a la situación.

Salgo en menos de un minuto del baño, ya van cinco de los noventa minutos de los que dispongo. Cuando salgo de la ducha recuerdo que el chocolate lo dejé montado en el fogón y que la arepa a fuego lento está a punto para ser volteada, dando zancadas de manera intempestiva para llegar en el menor tiempo posible a la cocina soy protagonista de uno de los peores sucesos que pueden pasar cuando se prepara el desayuno, escucho ese sonido que aún sin verlo ya sé que es de un líquido desparramándose por los bordes de una chocolatera que van a parar a la rendija por la que se eyecta el gas que con ayuda de algo de chispas se convierte en fuego, fuego que por el líquido esparcido por los bordes de la chocolatera ahora se encuentra completamente extinguido. Y como sé que el líquido que he dejado en la chocolatera es chocolate antes de que llegue al lugar de los hechos ya sé de antemano que voy a encontrarme: Una estufa sucia, untada de chocolate que va en todas las direcciones. Una situación absoluta y totalmente entrópica.

El poco chocolate que queda al interior de la vasija está tan infinitamente candente –y eso lo sé por las bocanadas de humo que de él exhalan- que puedo aventurar a decir que ya conozco el resultado de lo que puede pasar si lo pongo en contacto con mis labios o lengua antes de que tope con ellos o ella. Todo esto para dar una tentativa respuesta de su valor calórico a nivel de temperatura, y entonces no lo intento, no me arriesgo y ni siquiera me interesa hacerlo. No tengo tiempo para comer arepa, no obstante, me cepillo los dientes como puedo, me visto como puedo, olvido peinarme y ponerme la correa.

Agarro el bolso y miro el reloj. Van ocho minutos y aún tengo un trecho por recorrer hasta llegar a la estación del metro, tomo un taxi, el primero que pasa. Estiro mi mano, no estoy seguro de que sea un taxi pero estiro la mano al ver un vehículo automotor amarillo. Este se detiene unos pasos delante de mi. Ingreso, me siento en la posición del copiloto, saludo al señor taxista con un seco y contundente: “buenos días” el responde de la misma forma y yo le pido que por favor me lleve a la estación del metro lo más rápido que pueda, veo en la guantera del taxi una señal que dice: “Por favor use cinturón de seguridad” y haciendo caso de la señal procedo a ponérmelo. Me gustan los taxis, aunque no tanto sus precios. Me gustan porque con vías despejadas son lo más parecido a viajar en el espacio-tiempo, me gustan –insisto- porque son la manera más real posible de tele-transportarse en el lugar donde vivo.

Cuando llego a la estación, a través del taxímetro y antes de que el señor me cobre ya sé el precio. Y entonces saco un billete y pago la carrera, doy las gracias y comienzo a subir las escalas para ingresar a la estación del metro, normalmente desde allí se puede ver cuando el metro viene en camino. Ya van dieciséis minutos. Justo en el momento en que termino de subir la última escala me encuentro con que el metro ya está en camino a la estación para ingresar a la plataforma, por la experiencia sé que si corro a una velocidad de unos 1.5 metros por segundo podría alcanzarlo y abordarlo, y una vez más ese espíritu competitivo, ese atleta frustrado junto con mi descendencia keniana afloran dentro de mí y explotan en un convulsionado rebose de adrenalina que invade cada milímetro de mi cuerpo y me dispongo a correr como las gacelas de las sabanas Africanas. A juzgar por la manera afanosa de caminar una señora delante de mí, deduzco que también va tarde y entonces al ver que yo paso casi rozándola y con una velocidad apabullante, ella; ensimismada dice para sí: “Si él puede, yo puedo” y entonces ya no soy solo yo corriendo, sino que ella también tras de mí, quien a su vez con su actitud decidida, casi polémica –porque está usando tacones- y sin que sea necesario modular una sola palabra incita a unos cuantos más a hacer lo mismo. Todos piensan igual: “Si ella puede, yo puedo” y entonces somos una estampida humana de gente dispuesta a darlo todo por entrar en ese vagón del metro, si por ese momento ese tren se hubiese percatado de lo que pasaba allí afuera se habría sentido el metro o vagón más codiciado del mundo “métrico”. Una ventaja de tener la tarjeta cívica con saldo es que no tienes que esperar a comprar un viaje para poder pasar por el torniquete, un gusto que la estampida humana tras de mí no puede darse, y una señal a manera de sonido aguda y bastante diciente acompañada de otra en forma visual de color verde en forma de flecha me indican que puedo pasar, que ha sido debitado el valor del pasaje y que tengo derecho a acceder al sistema de transporte masivo de la ciudad caótica en la que vivo –el metro, sin duda una de las maravillas del mundo moderno-.

Pero aún no termina la odisea, pues al pasar el torniquete sé que la parte más importante de la misión comienza. Esa misión por la que mi pulso ha venido en ascenso y me hace sentir lleno de vida, subo las escalas con toda precisión, de dos en dos, y algunas de tres en diez. Cuando termino de subir la última una señal sonora acompañada de una luz roja en la parte superior de la puerta me indica que faltan exactamente cinco segundos para que se cierre y entonces pienso que si hice todo eso y no logro montarme en ese vagón seré considerado el más estúpido del mundo y digo: “¡Ah! que más da, O lo hago… o muero en el intento, pero ese metro sin mí no se va” y saco fuerzas de donde ya no me quedan para dar los últimos saltos e ingresar en el vagón justo en el momento en que la puerta se cierra. Una de las cargaderas del bolso que llevo cuelga algunos centímetros y se queda atrancada en la puerta del metro. La cargadera ante el ojo meticuloso de seguridad de los sistemas en las puertas del metro pasa desapercibida –cosa contraria a la que pasa cuando son manos o zapatos los que quedan allí atascados, esta se abre de inmediato- así que viajo hasta la próxima estación de pie simulando que nada pasa, con mirada de alguien seguro y con cara de alguien que sabe lo que hace. Todos los allí presentes me observan con cara de desconcierto y a mi me causa gracia la situación y ellos piensan que estoy loco, pero lo que no saben es que tienen toda la razón. A fin de cortar las miradas de la gente que juzga, una vez llego a la siguiente estación cambio de vagón para hacer como borrón y cuenta nueva donde nadie sabe de dónde vengo, ni para dónde voy y viajo tranquilo esperando mi estación de destino.

El viaje pasa sin sobresaltos, una continua serie de pitidos indican que la puerta está a punto de cerrarse en cada una de las estaciones, al igual que una voz de una mujer en edad joven indica el nombre de cada una de las estaciones que siguen a lo largo del trayecto.

Una vez llego a mi estación, bajo las escalas. Van sesenta minutos, estoy tranquilo porque sé que quince minutos son más que suficientes para llegar al lugar donde tengo asignada la cita y más aún considero que si me voy en bus podría lograrlo sin ningún problema, llego a la parada del bus y procedo a esperarlo pero cuando estoy en el proceso veo que pasa el tiempo y los quince minutos con los que contaba ahora se tornan en trece, doce, once y aún no pasa.

En esas, un taxi para y de manera cortés le digo que no, que gracias. La verdad es que el bus es mi única opción, me he dejado los billetes para el pago del taxi en la mesa del comedor de mi casa junto al chocolate caliente que para este momento ya no debe estarlo, además dispongo apenas con el cambio necesario para tomar el bus de ida y vuelta y comprar mi viaje del metro para el retorno a casa, así que el taxi es un lujo que no puedo darme. Pero el señor insiste y me pregunta que para dónde voy, yo le digo que para el colegio San Carlos – era mi punto de referencia- el me dice que me monte, la verdad que como voy tan tarde y la opción se me presenta me digo que sí, que no hay problema. Cuando uno va tarde las cosas que le pasan al mundo como que lo secuestran o le roban en un taxi pierden fuerza y casi que se vuelven invisibles, además esas cosas son mitos.

Al ingresar al taxi me siento en el asiento del copiloto, procedo de igual manera con el cinturón –la señal en la guantera- y observo que una muchacha está sentada en la parte de atrás, saludo con buenos días, unas cuadras más adelante, el taxista hace una parada, esta vez es una señora de edad y le pregunta lo mismo que me preguntó a mí unas cuadras atrás. La señora se entusiasma con la idea, al escuchar que el cobro será el mismo valor del bus pero que viajará más cómoda al ser éste un taxi. Y finalmente unas cuadras más arriba, hace una última parada donde se monta un señor de edad que lo saluda de una manera muy efusiva, algo que percibo en el tono de voz y lo que me hace deducir que es alguien conocido o es que un cliente frecuente. Y entonces me doy cuenta que hay ciertos taxis que trabajan bajo la modalidad de colectivos.

Al bajarme del taxi, compruebo que aún tengo dos minutos y que no han mandado a llamar la gente que corresponde a mi turno, así que espero tranquilo mientras se da, mientras pienso en que cuando todo termine podré ir a esperar el bus de vuelta para retornar al metro que me conduce a futuro también conocido como mi casa.

lunes, 20 de junio de 2011

Ovat


El primer golpe fue directo a la cara, ¿Qué demonios está pasando acá? Pregunto Ovat, un poco confundido, mientras su mandíbula chocaba estrepitosamente contra el piso de granito del lugar, sintió el raspón y vio la sangre que quedaba mezclada con la arena del piso y las hormigas que pasaban por ahí, ¿Por qué justo en ese momento pasan los sabios por donde los necios andan en una lucha sin sentido?, entonces logro mirar al cielo un gusto particular que había tomado de no se donde, tal vez, de aquel maestro zen que proponía que una buena vida es ir como van las nubes, dejándose llevar por el viento y permitiéndose volar sin ataduras. O tal vez porque todos los avatar Indues venían de allí, o tal vez por escucharlo cien mil veces cuando le obligaban ir a misa, okay algo bueno debe tener el cielo se dijo...

Pero esta vez el cielo era apocado por un gordo de media tonelada (Bueno exagero un poco) que ponía una patada en todo su costado, y lo hacia sobar el piso una vez más a 2 metros de la primera ubicación, en dicho lugar ya no habían hormigas, "Okay no todo es malo se dijo para sí" y trato de levantarse, el dolor no se pudo evitar y eso le dio una ira gigantesca, y clavó un puntapié en la entrepierna del gordo, es una manera infalible de salir de un tipo grande. Luego de doblado le asesto un golpe de locura en todo el centro del craneo, para romperse un nudillo...

Normalmente Ovat imaginaba esto con alguien que realmente odiaba a quien solía matar, ha de ser por la naturaleza extraña del hombre o por algún sexto sentido, pero las personas que morían desastrozamente en la mañana dejaron de ser estoposas y altaneras, debieron ser las imaginaciones o tal vez la forma en que Ovat los seguía mirando cuando se los encontraba, era una bonita manera de empezar el día, teniendo en cuenta que despertarse con café es menos natural que despertarse usando la programación neurolinguistica y debido a que últimamente no le daba resultado lo de la montaña rusa venia probando nuevas ideas, nuevas imaginaciones...

Tavo (It's just the begining...)

martes, 5 de abril de 2011

1,2,3 por el suicida.







¿Alguna vez has sentido como que no sabes que quieres hacer con tu vida?, Bueno, es curioso, es así la manera como me siento al despertar cada uno de mis días.
Algo en mi interior me empuja, me dice:" Hazlo!, hazlo!... Estoy seguro de que puedes hacerlo", y es cuando recuerdo a mi amigo Julio, si!, Julio Cortázar cuando decía en voz de la maga: "A veces pienso en matarte, pero sé que no voy a hacerlo... Es que el simple hecho me hace bien". Ya no estoy tan seguro de que no voy a hacerlo, y no porque quiera, la verdad es que no quiero hacerlo pero eventualmente eso es lo que uno termina haciendo, me culpan de suicida, me dicen que tengo un millón de razones por las cuales vivir, me dicen: "No te aflijas, todos pasamos por eso", me dicen: "Tranquilo, seguro se te pasara", ¿Y si no se me pasa?, ¿Y si la única forma de que se me pase es terminar con lo que comenzamos?, ¿Y si no paro de sentirme culpable por no saber que quiero hacer con mi vida?, ¿Y si llego a los 40 o 50 o 60 y todavía no lo sé?, Esta parte de mi vida se llama estar perdido*
Me culpan de suicida, me dicen que estoy loco, pero lo que ellos no se han detenido a mirar es que ellos también lo son, que con cada una de sus acciones lo único que hacen es apuntar a una muerte segura, excesos de velocidad, fumar cigarrillo, beber como locos, sexo furtivo, altas horas de la noche, lugares inseguros, amistades peligrosas, y es que eligen una y otra y otra vez lo que un suicida elegiría ¿y aún así me culpan de suicida?, hasta el momento no he conocido el primero que no sea lo sea, ¿vos si?

Firma: El futuro suicida.



*Parodiando la manera narrativa de la película The Pursuit of happyness de Gabriele Muccino.

lunes, 21 de marzo de 2011

Los más grandes deseos volviéndose pesadillas.







Uno como que aventura que las cosas van a terminar mal desde el momento justo cuando Eddie Comienza a consumir MDT-48, y no sé bajo qué pretexto complejo de asociación difusa la mente remite a imágenes perturbadoras e historias bastante lóbregas de la talla de requiem for a dream* donde una y otra vez a medida que transcurre la historia vos sabes que las cosas no pueden y además no deben tener un final feliz, ¿el por qué de esto último? porque la historia dejaría de ser sobresaliente, dejaría de ser llamativa y excitante para convertirse en una narración más de un libro más. Sin el final que tiene como que perdería verosimilitud, a ver solo por contrastar que tan bien quedaría un libro en el que alguien después de consumir drogas, ingresar en el mundo de los negocios, contrabandear y asesinar el sujeto protagonista -que es además quien hace todo esto- sale ileso, perdería no sólo la lógica sino el sentido.

Siempre he escuchado apreciaciones -a mi opinión- a priori de como lo hecho en Estados Unidos es asco, es capitalismo es no sé qué y no sé qué más, si bien Alan Glynn** no es Norteamericano, es vivo reflejo de lo bien que se ha ajustado a la forma de vida del acelerado New York, un thriller bastante impresionante que llega a ser catatónico por no decir compulsivo.

Imbuido en la historia desde hace aproximadamente tres semanas me resultaba imposible dejarla, obviarla y antes de dormir así como para Eddie se convirtió en adicción el MDT, a mi me resultaba preciso tener una nueva dosis antes de conciliar ingresar al mundo de los sueños -mi mundo real-, porque fascinantes y motivantes son ese tipo de historias que no quieres dejar de leer ni siquiera para ir a bañarte, orinar o cagar -eso me pasó con esta-.
Próximo a presentar un examen que viene siendo como un punto de inflexión en mi vida*** me dan ganas de tener acceso a las pastillas estas que vendrían muy bien de momento, dan ganas de consumirlas postularse para presidente y cambiar este país azotado por malicia y aquí viene perfecto parafrasear a Borges: "En la época de antes uno sabía donde estaba el mal, ahora no se sabe donde está el bien", pero bueno yo seguiré fantaseando con mi ficción que no para de idear ficción, mientras me tomo con Nefertiti**** unas cuantas pastillas de MDT.

Recomendable si se me pregunta, ahora a la expectiva de que entre en cartelera la adaptación cinematográfica. En cuanto a la manera de escribir de Alan Glynn bueno, es bastante, bastante causal y te encima una serie de subtramas que uno podría desear que no tuvieran fin que desembocan en una gran historia -no digna de premio nobel porque así no es como funcionan los intereses de estos premios- pero si digna de mi gusto, ¿qué tanto puede ser eso? tal vez nada, simplemente me declaro un fan más de "the dark fields".

Los dejo con este párrafo uno de los inmensurables párrafos que me gustaron del libro.

"Cierro los ojos un momento, y cuando los abro veo al presidente sentado a su mesa. No puedo subir el volumen y, mientras lo estudio atentamente, detecto en sus ojos esa expresión alerta propia del MDT. Me doy cuenta de que no puedo soportar esa imagen. Tomo el control remoto y pongo los dibujos que dan en otro canal.
Miro el teclado del portátil. Noto un martilleo en la cabeza que empeora constantemente. Ha llego el momento de apagar el ordenador. Miro la mesita de noche y el frasco de plástico que contiene 150 comprimidos de paracetamol. Luego miro el teclado una vez más y, deseando que el comando tuviera una aplicación mas inteligente, deseando que su función fuera literal, pulso la tecla (en inglés save - salvar-) con la esperanza de poder seguir adelante, con la esperanza de poder salvarme".

Es tan cretiva la manera como muestra su abandono y lo indefenso que se encuentra, es por eso que es uno de mis párrafos favoritos.



* Película de Darren Aronofsky del año 2000,o el libro de Hubert Shelby del año 1978.
** Autor del libro Sin límites (The Dark Fields) motivo de este escrito en cuestión.
*** En los guiones audiovisuales un punto de inflexión es un suceso de tanta relevancia que sin él, no se puede dar el resto de la historia.
**** Columna enmarihuanada, un escrito de Hector Abad Faciolince donde se pone en discusión si la dosis mínima se hace apología de si la dosis se debe legalizar.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Un instante cualquiera cuando te miro


Hoy no alcanzan las palabras para describir lo que pasa cuando te veo, cuando estás cerca, un remolino de sentimientos me inunda, quimicos desatados en mi torrente sanguineo: adrenalina, dopamina, cocaína, canabis y sobredosis de morfina (gracias a Dios pocos adictos te conocen), una sonrisa me empieza en los pies, mi temperatura cambia, me siento de colores, mi corazón late sangre azucarada, mi estomago para (espera porque tiene hambre de tí), mis ojos se agrandan, mis vellos apuntan a tí, sudo licor, me embriago con lo profundo de tus ojos y me confundo en tu sonrrisa, mi alma se va a tu lado, el tiempo no existe, no importa nada más, un universo paralelo se abre y en el te acaricio una mano, te miro los labios detenidamente y te digo que en algún otro lado también te quiero, que el otro debe estar pensando en los dos y los universos se multiplican como espejos, en otros planos parezco levitar,me sumerjo en mil agujeros negros para encontrarme en tu cabello,  mi mente no se explica con ningún complejo de edipo, la imagen de mis manos toca tu cabello y no dejo de sorprenderme de lo hermoso que es, sobresale el deseo de tu cuerpo junto al mio, mi espalda quiere ser mi pecho, y mi columna mis dedos, alcanzo el sol y me da sombra, distingo la razón de ser del universo, se comprenden inmediatamente todos los fenomenos relacionados de la luz,entiendo el significado de la vida, todos mis momentos de esta y todas las vidas se me presentan como un destello en una gota de agua que cae sobre cualquier lugar en la tierra, y estoy en africa y estoy en todos los lugares y doy vueltas en una ruleta llena de signos, de palabras misteriosas y me quiero fundir en tí como si se tratará de mi momento final, tambien quiero nacer en tí, mi olfato te busca, hay mariposas de color violeta, de color azul, hay rios que nadamos, hay tortas, hay un momento de trance, un baile, mi motivo, mi razon para olvidar lo otro, el sol  se detiene, me sumerjo en tu mirada a un lugar oscuro y tranquilo, de tu boca brotan rubies, de tus manos diamantes, encuentro en tí pulpos, la razon del nacer y del morir, veo mi mundo futuro, mi ilusión, me bailo tu voz, danza mi sombra con la tuya, mi alma pregunta por tu alma y me encuentro en el inicio del universo andando solitario hasta que fuí tu y yo, y siento necesidad de tí porque pareces hecha de mi material, el momento es fotografiado por los dioses y es enmarcado con estrellas de colores, locura y amor en un signo de ying y yang... por eso te digo simplemente que me haces falta, que si no estás unicamente el infinito me llena.

Tavo

sábado, 11 de septiembre de 2010

DEJANDO LA DROGA

1ERA ETAPA


INGREDIENTES Y ALGO DE PREPARACIÓN:

Necesitas un cuarto del que no saldrás (por lo a que recomiendo un par de tablas en forma de cruz incrustadas con resistentes clavo de acero de unos 4 pulgadas), Música sedante, sopa de tomate, sopa de hongos (consumir frias). Helado de vainilla o torta si se prefiere, pero eso si y en esto soy irreductible tiene que ser del tamaño más grande, Leche de magnesia (1 botella), Paracetamol (más conocido como acetaminofén), enjuague bucal, vitaminas, agua mineral, pornografía, un colchón, un balde para la orina, uno para cagar, uno para el vómito, un T.V y una caja de valium de mi madre que también es a su manera socialmente aceptable drogadicta, ahora estoy listo, solo necesito un toque más hasta que el valium haga efecto.

viernes, 2 de octubre de 2009

De las costumbres buenas que no hay que olvidar

Hace poco volví al baúl donde guardo mis escritos antiguos, me encontré con el Tavo del pasado que escribía cada vez que llegaba a casa, que se levantaba pensando en que podía ser un fabuloso escritor y que necesitaba encontrar la esencia sobre todas las cosas. Resulta que la esencia no se va, no se va nunca siempre está ahí en forma de voz interior, que la luz siempre está, pero comparte casa con los otros mil yoes o egos, al pasar de los días me he ido convirtiendo en una mezcla de egos, que han opacado la voz interior y a pesar de esto el oído sigue atento para cuando quiera regresar a escuchar.Lo de hoy no es una historia es más una confesión. Es un querer decir todavía, es dejar un escrito con esperanza de lograr volver al sendero del hombre que crece para darle algo a la humanidad y al universo.

sábado, 29 de agosto de 2009

^^The basura's car^^

-*-Ese día desperté muy temprano, mucho más que de costumbre.
Y es que era tan temprano que no se percibía el más mínimo intento del sol por querer existir, he aquí un secreto: más increíble que despertarse temprano es no dormir, he ahí el secreto de la inmortalidad (Aunque si logras dejar de dormir, dime cómo hacerlo, porque muero de ganas).
¿Qué horas eran? para el madrugador eran las 4:30 a.m para mi sólo era un cuarto más temprano o quizá más tarde - No es de importancia-
Mamá preparaba lo habitual al desayuno, lo de siempre, lo que nunca se preocupó en cambiar - y es que mamá gananba cada año el papel de la ama de la rutina- años tras año su papel no se hacia esperar. Este año, el año nuevo .... el 11014 todo seguía igual.
La rutina era lo de siempre, dejar quemar la arepa al desayuno y servir el chocolate exageradamente caliente.
Han pasado 2 minutos y 33 segundos desde la última vez que se produjo un suspiro y el trinar de las aves que no vuelan a esta hora se hace notar en el cielo nocturno.
Temperatura ideal : 4ºC bajo cero y la gente sensualmente vestida pasea por las calles atados por sus collares caninos, ¿qué se puede hacer? - Anuncia la radio poco sintonizada - Comprar tangas que es lo que está de moda - es la respuesta imprecisa de la radio obesa-
Conectando ideas... Procesando información .... Volviendo a la realidad, es el personaje madrugador, que tiene 14320 pensamientos por nanosegundo, y es que antes de que viva el presente de antemano entiende como termina el futuro, bienvenido a la fantasía.
Pensar tanto.... Pensar es cosa de locos, para pensar solo necesitas un pincel sentirte artista y hacer unos inentendibles dibujos en abstracto ... Pensar mucho envejece, no hacerlo.... Atrofia tu mente. Aparece entonces el concepto más o menos. ¿Más o menos? me suena a incertidumbre, me ubica en un espacio y un tiempo. Me ubica en la horrible clase de fisica, esa que nunca entendí por la cual pasé tirando piedras. Lógicamente ¿ Qué es un más o menos? ó mejor aún ¿Cómo hacer más llegando a ser menos?

Disculpa me ausento es solo que viene pasando el carro de la basura.... Disculpa me ausento es que debo botarme, estoy podrido.

Simplemente Es Teban

Berto sorries por la copia de tu palabra es solo que no encontré una que mejor se ajustara

A veces me dan ganas (unas ganas incontrolables) de tener un arma y darle tiros al que vea pasando, ¿será qué es síndrome de mi perdida total de la cordura?





sábado, 20 de diciembre de 2008

Re .-.<.-.Collª6€.-.>-+-

Había una vez en las tierras del nunca acabar, donde la imaginación era más necesaria que la misma comida alguien se enamoró - shhh silencio esto es un secreto- cuando uno se enamora una estrella se enciende en el cielo, y entonces esa estrella permanece con uno toda la vida y en las noches cuando se está en vela, es la estrella la que hace suspirar y recordar que hay presencia en un corazón que late acompañado. A mi me pasó y por eso lo sé. Más complicado es para los que les es asignada una estrella fugaz, porque fugaces son todos los amores que cruzan por allí, y es que más difícil que reconocer que uno está enamorado es saber de quién lo está.

Formo parte del mundo de los trebejos imaginarios, de las ollas de la rumba, formo parte del millón de pensamientos de un humano real, que piensa en mí y me hace ser real aunque insito en seguir siendo imaginario, pero de la realidad puedo decir es que es tan lógica, tan plana, Me gusta más cuando puedo darle color a la vida,  me enamoro de un zapato o encuentro entre una caja vieja unos cuantos cigarrillos y una docena de clavos, los cuales por supuesto utilizo de la siguiente manera: me fumo los clavos y martillo los cigarrillos para colgar como siempre un cuadro que es invisible.

Yo creo que el mundo tiene un problema, o quizá sea yo quien tiene ese problema, pero no voy con eso de seguir lo que me han enseñado desde niño, eso de pensar..... "lógicamente", ¿Por qué pensar en un humano como un simple humano? El manual de instrucciones cuando uno nace -como si hubiera uno- , en la parte del periférico... ese ajeno al sistema que se conecta a uno de esos tantos puertos en el cerebro debe decir 'use sólo en caso de emergencia'. Entonces es cuando reconozco que mi vida vive en emergencia. Aunque para los empresarios, los que hacen un balance de la vida, las personas psico-rígidas el ensamble es algo más preocupante pues el mensaje debe ser algo como: 'puerto atrofiado por falta de uso'.

El detalle es que uno no puede ver algo para lo que no está preparado, uno no puede concebir la idea de ver algo en lo que no puede creer, así que la gente 'real', "Esa que desayuna y van a sus trabajos en auto" no logran ver el puerto, mucho menos el cable para instalarlo en el cerebro.

Imaginar es pensar que uno es grande tan sólo con 5 metros de longitud, es mentirte... no para engañarte sino para hacer de tu vida, una verdadera vida, es de los poderes más grandes, de esos que no se compran ni se venden, sólo se heredan y entonces comprendes cómo es que funciona.

Es el nuevo programa, paquete acceso oggice creado naturalmente por compañías e industrias imaginaton: SE NOS OCURREN LAS IDEAS QUE TÚ NUNCA PENSARÍAS, Imaginaimaginador 6.0 es la nueva adquisición en tu paquete combo cerebro, permite realizar gráficos de calidad perfecta al igual que la versión anterior. Es sólo que éste, en su versión mejorada logra plasmarte de tal manera una idea que la idea vive para siempre en tu pensamiento de manera real. Asegúrate de no morir en tu pensamiento, el cerebro tiene problemas con esto de reconocer lo que es real de lo que no.

Hombre, ser mortal creado a imagen y semejanza, Computador, ser artificial creado a imagen y semejanza. ¿Qué sigue en la escala?, ¿de qué se encarga el Computador? ¿De crear a quién?.... Diseña un programa especial para amar, en el que en la persona puedas elegir variedad. Insisto con que el futuro es ahora.

Tengo una idea, pienso que ser loco debería ser una profesión y que mientras más descabellada sea la actitud mejor sería el sueldo. Me deleito de solo pensarlo. Sin duda correría a inscribirme para ser el primer genuino y reconocido loco profesional. De sólo pensarlo (ojos de maravilla) EL PRIMER LOCO OFICIAL DEL MUNDO!!!, el mundo con amateurs por doquier, eso sería un honor. es Teban mi mundo loco en busca de solución.

jueves, 27 de noviembre de 2008

Y de tanto querer olvidar me di cuenta que no olvido porque querer olvidar todo es recordarlo todo





Suena el despertador, maldigo la miserable vida que me correspode por herencia y unos profundos deseos de continuar durmiendo apabullan mi mente últimamente sin ideas y entonces programo invisiblemente el itinerario de mi cotidiano y monótono vivir, despierto, maldigo la vida, tiro el reloj despertador a golpes de la mesa de noche, una mesa que compré, mentiras -nunca la compré-... Resulta que una vez soñé con ella y la saqué de mis sueños sólo por presumir de una mesa soñada.

Soy el saqueador de sueños, no sueñes conmigo.... puedo robarte en los sueños.

Contar hasta tres, pero el poderoso deseo fisiólogico me devuelve al mundo del sueño, me despierta mamá diciendo "tyler is fucking late, you need to wake up", y la voz interior, el pequeño personaje en mi cabeza, esa voz de voluntad me ayuda para que cuando cuente una vez más hasta tres por fin logre despertarme. Es otro día más, uno más en la inacable suma de días descoloridos cada vez más grises y fríos. Es otro día más de mi inagotable batalla en la que siempre gana el tiempo, no es mi culpa, es sólo que el tiempo me envejece.

Un pie sobre el piso, bueno ya solo falta uno (pienso), intento rastrear con mi pie pequeño de dedos irregulares y desproporcionados dónde han venido a parar mis chanclas, el piso está más frío que de costumbre y entonces recuerdo que el perronteronte -mascota que tengo hace algunos días, algo así como un perro con cara de rinoceronte - las ha dañado sin previo aviso, vaya manera de comenzar el día, logro dar pasos pero aún no termino de salir del mundo real -quiero decir el de los sueños- y me cuesta tanto entrar a este tan artificial - la vida real-.

Observo en el espejo el rostro de alguien desilusionado - dicen que soy yo - Observo con detalle las grietas que causa el tiempo y la evolución del humano, y.... una barba inexistente en el mentón y la parte inferior de los pómulos. Pasa que me arreglo lento porque voy tarde - A propósito - Eso de arreglar, ¿uno lo dice cuando está malo ? Margot vive diciéndolo cada vez que trata de inventarse un nuevo rostro perdido con su revoque.

Agua fría, Chocolate caliente, Pan frio, Arepa caliente, Huevos frios, no..... en realidad no es así, la vida es desproporcionada; nunca se preocupó por ser homogénea, Agua fria, chocolate caliente, huevos calientes, arepa caliente, no hay pan.... Así es como ocurre la vida.

Salgo de casa, me despido de mamá, camino dos cuadras al sur para esperar el bus que me transporta al futuro -mi lugar de trabajo -, ¿mi trabajo?: Repartir ganas al mundo relegado y es que tengo tanto que no tengo nada, el cotidiano vivir el que todos observan mientras yo duermo, el que muchos desean con maravillas yo lo vivo como maldición, lo vivo con olvido y olvido con vida. Fue entonces cuando descubrí que soy recuerdo, que no existo, que me invento.

Basado en la vida de Gabriel, un pintor que se quedó sin colores


Simplemente Es Teban

martes, 25 de noviembre de 2008

100 palabras, pero no gano ni a palo.



Navegaba tranquilo en la nave de Morfeo cuando de repente, me encontré en la cocina charlando alegremente con el quesito, la mayonesa, la salsa, el tomate, los pepinos, y el pan, comentábamos de futbol,  cuando de repente se oye un pitido y las rodajas de pan se acercan violentamente y empiezo a sentirme estripado, sobre saltado me levanto, igual era hora de ir a trabajar, preparo todo y llego a la estación y justo en Acevedo, escucho un pitido y de repente siento que esto lo he vivido en algún lado. :( 


Tavo.

lunes, 6 de octubre de 2008

Un día cualquiera


Los primeros rayos de luz que se colaron por sus ojos, venian de todas partes de su cuarto y generaron para él la visión de su habitación, extrañamente notó que el reloj marcaba las 9 am, y efectivamente era lunes y también no era tiempo de vacaciones, nadíe lo llamo nadie dijó nada, talvez pasa algo nuevo se dijo y salio de su cuarto, para sorpresa suya todo el mundo estaba inmovil, la mama estaba sentada en su silla el papá estaba recostado nadie se movia estaban respirando todo era un alivio, y en la calle todo era igual o mejor dicho todos estaban igual: quietos. 
Esto sólo significaba una cosa para él, diversión, salio de casa jugó a los carritos chocones con carros de verdad, aprovecho que las pastelerias eran sólo para él, entro a todos lados, aprovecho y le jalo el pelo al niño que lo molestaba en la escuela, le dio un besito a la niña que le gustaba, todo fue diversión, sin embargo se pregunto si a alguién le pasaba lo mismo que a él, si algún otro no estaba quieto y se mantenia inquito y jugueton en el mundo y empezo a buscar.

Busco durante días, en playas, en desiertos, en bosques, y un día sintió que alguien lo observaba, y al encaminarse hacia la mirada escucho un congelante: Estatua!!!.